Jackson Cionek
17 Views

El aire que entra en ti no te pertenece

El aire que entra en ti no te pertenece

Atmósfera, pulmones, sangre y células: ¿dónde termina el territorio y comienza el cuerpo?

Antes de continuar, podemos intentar algo juntos.

No cambies tu respiración.

Simplemente percibe la próxima inhalación.

El aire entra.

Tu tórax cambia ligeramente de forma. El diafragma se mueve. El aire recorre las vías respiratorias hasta alcanzar millones de alvéolos. Allí, una superficie extremadamente fina separa lo que, unos instantes antes, llamábamos atmósfera de aquello que llamamos sangre.

Parte del oxígeno atraviesa esa frontera.

Pocos segundos después, estará viajando dentro de ti.

Ahora exhala.

Parte del carbono que sale de tus pulmones no estaba en el aire que acababa de entrar. Participó en el metabolismo de células que llamas tuyas.

Quizá ese carbono vino de una fruta.

Del arroz.

De la yuca.

De un animal que comió una planta.

Y antes de eso, puede haber estado en la atmósfera.

Tal vez nuestra frontera sea real.

Pero tal vez nunca haya sido absoluta.

El aire no se vuelve nuestro porque entró en los pulmones

Solemos decir:

“mis pulmones”.

“mi sangre”.

“mi oxígeno”.

Estas palabras son útiles.

Pero pueden crear una impresión de propiedad que la propia fisiología no confirma.

El oxígeno que entra en nuestro organismo existía antes que nosotros.

Durante la ventilación, el aire atmosférico llega a los alvéolos. El oxígeno y el dióxido de carbono atraviesan la interfaz alvéolo-capilar siguiendo diferencias de presión parcial. El oxígeno pasa a la sangre, mientras el CO₂ realiza predominantemente el camino contrario.

En la sangre, gran parte del oxígeno se une a la hemoglobina.

El corazón mueve esa sangre.

El oxígeno llega a los tejidos, abandona progresivamente los glóbulos rojos y atraviesa distintas capas hasta alcanzar las células.

El viaje continúa hasta las mitocondrias, donde el oxígeno participa en la fosforilación oxidativa y en la producción eficiente de ATP, permitiendo que los músculos se muevan, que las neuronas mantengan gradientes eléctricos y que las células realicen innumerables funciones.

Podemos representar este descenso así:

atmósfera
→ pulmones
→ sangre
→ tejido
→ célula
→ mitocondria.

Pero eso es solamente la mitad de la historia.

El cuerpo también regresa al planeta

Cuando metabolizamos carbohidratos, lípidos y proteínas, producimos dióxido de carbono.

Ese CO₂ sale de las células.

Pasa a la sangre.

Gran parte es transportada temporalmente en forma de bicarbonato.

Llega nuevamente a los pulmones.

Y regresa a la atmósfera.

Podemos completar el ciclo:

atmósfera
→ pulmones
→ sangre
→ célula
→ metabolismo
→ CO₂
→ sangre
→ pulmones
→ atmósfera.

Tal vez ahora la línea que separaba “cuerpo” y “mundo” parezca un poco menos rígida.

La materia atraviesa continuamente nuestras fronteras.

Imagina solamente un átomo de carbono

Simplifiquemos todavía más.

Imagina un átomo de carbono.

Estaba en el aire.

Una planta lo incorporó.

Ese carbono pasó a formar parte de una molécula orgánica.

Comiste la planta.

Durante un tiempo, ese carbono entró en el sistema que llamamos “mi cuerpo”.

Puede haber participado en la glucosa.

En la grasa.

En alguna estructura celular.

Después fue oxidado.

Se transformó en CO₂.

Lo exhalaste.

Ahora volvió al territorio.

Tal vez otra planta lo incorpore.

Tal vez atraviese otro organismo.

Aquello que durante un tiempo llamamos “yo” es atravesado continuamente por materia que existía antes de nosotros y continuará existiendo después.

Esto no significa que el individuo sea una ilusión.

La frontera existe.

Pero:

existir como individuo no exige existir separado.

Esta será una idea importante a lo largo de toda esta serie.

Cuerpo-Territorio se vuelve concreto cuando el bosque arde

Hasta ahora hablamos principalmente de oxígeno y CO₂.

Pero los pulmones no reciben solamente aquello que nuestro metabolismo necesita.

Cuando inhalamos, también pueden entrar:

partículas,

humo,

contaminantes,

aerosoles,

polen,

sustancias producidas por incendios.

Aquí Cuerpo-Territorio deja de parecer solamente una idea filosófica.

Investigadores brasileños mostraron que el humo de los incendios forestales expone a millones de personas en la Amazonía brasileña a concentraciones de material particulado asociadas con riesgos ambientales para la salud.

Otro estudio publicado en 2023 estimó que proteger Tierras Indígenas amazónicas produce efectos que van más allá de sus propias fronteras territoriales. Los bosques protegidos ayudan a reducir la exposición a partículas atmosféricas asociadas con enfermedades respiratorias y cardiovasculares, generando beneficios sanitarios y económicos para poblaciones mucho mayores que aquellas que viven dentro de esos territorios.

Podemos seguir entonces otro recorrido:

bosque
→ fuego
→ partículas
→ atmósfera
→ pulmones
→ sangre y tejidos
→ salud.

Una decisión tomada a muchos kilómetros de distancia puede llegar físicamente al Cuerpo-Territorio de otra persona a través de una sola inhalación.

Entonces, ¿qué tamaño tiene el cuerpo?

Tal vez podamos hacer una pregunta aparentemente extraña.

¿Tu cuerpo termina en la piel?

Biológicamente, la piel constituye una frontera importante.

Pero el mantenimiento de esa frontera depende continuamente de cosas externas a ella.

Aire.

Agua.

Alimentos.

Temperatura.

Microorganismos.

Otros seres humanos.

Territorio.

El geógrafo brasileño Rogério Haesbaert desarrolla, desde una perspectiva latinoamericana, la relación entre cuerpo-territorio y territorio-cuerpo de la Tierra, mostrando que el territorio puede ser comprendido no solamente como un área jurídicamente delimitada, sino también a partir de la experiencia vivida, el sentido de pertenencia, las relaciones de poder y las relaciones materiales y afectivas con la Tierra.

Tal vez el cuerpo tenga límites.

Pero esos límites son permeables.

Tekoha no significa simplemente “ambiente”

Aquí necesitamos cuidado.

No queremos sacar una palabra de una cosmología indígena y transformarla en una variable biomédica.

Izaque João, investigador indígena Kaiowá, describe tekoha como mucho más que una localización geográfica. Es un espacio donde puede constituirse una forma propia de vivir, involucrando autonomía, relaciones familiares, prácticas espirituales y reconstrucción territorial.

Por eso no diremos:

Tekoha = ambiente.

Y mucho menos:

Tekoha = una señal de EEG o HRV.

Dentro de la construcción que estamos haciendo, Tekoha nos ayuda a preguntar:

¿de qué manera el lugar donde ocurre una vida participa de aquello en lo que esa vida puede convertirse?

El aire es una de las respuestas más concretas.

La calidad del territorio modifica el aire.

El aire modifica el organismo.

El organismo modifica cómo siente, actúa y regresa al territorio.

No existe solamente:

mundo → cuerpo.

Existe:

mundo → cuerpo → mundo.

Y APUS no es una montaña transformada en biomarcador

El mismo cuidado vale para APUS.

Estudios recientes en los Andes muestran que las montañas sagradas no pueden reducirse simplemente a accidentes geográficos.

Cerro Llamocca, en el sur del Perú, por ejemplo, reunió durante milenios ocupaciones humanas, prácticas funerarias, organización territorial y relaciones rituales asociadas con la montaña como apu.

Investigadores de la Universidad de Tarapacá y de FLACSO también muestran que, en las sociedades andinas, paisaje, espacio y ritual pueden involucrar relaciones intensas entre humanos y entidades no humanas, haciendo insuficiente tratar el paisaje como un simple fondo pasivo.

Por eso:

APUS no es propiocepción.

No es NIRS.

No es EEG.

Utilizamos APUS como una lente conceptual para preguntar:

¿hasta dónde necesitamos ampliar aquello que llamamos cuerpo para comprender su orientación en el mundo?

Una montaña modifica:

altitud,

presión atmosférica,

temperatura,

disponibilidad de oxígeno,

agua,

movimiento,

alimentación,

organización social,

memoria.

El territorio modifica al organismo sin necesidad de entrar completamente dentro de él.

La confluencia puede ser más útil que la fusión

Antônio Bispo dos Santos ofrece otra palabra importante:

confluencia.

Confluir no significa que todo pierda su identidad y se transforme en una sola cosa.

Sistemas diferentes se encuentran y modifican las posibilidades unos de otros sin necesariamente dejar de ser lo que son.

Las lecturas recientes de A Terra Dá, a Terra Quer destacan precisamente esta forma de pertenencia en la que los humanos no aparecen simplemente como habitantes externos del mundo, sino como participantes en relaciones con otros seres y territorios.

Tal vez la respiración sea un ejemplo extraordinariamente simple de confluencia.

El aire continúa siendo materia del planeta.

Tú continúas siendo un organismo.

Pero durante unos segundos ese aire participa de aquello que te mantiene vivo.

Existe una frontera sin separación absoluta.

La Conciencia en Primera Persona vive esta relación sin ver todas sus partes

Ahora vuelve a tu respiración.

No sientes cada molécula de oxígeno atravesando un alvéolo.

No percibes conscientemente la hemoglobina cambiando su saturación.

No acompañas cada mitocondria utilizando oxígeno.

Y, aun así, esas relaciones participan continuamente de las condiciones que hacen posible tu experiencia presente.

En BrainLatam ya hemos propuesto APUS y Tekoha como ventanas complementarias para pensar cómo el mundo entra en el cuerpo y cómo el cuerpo regresa al mundo. La Respiración Entera también fue utilizada como puente para observar postura, vísceras, metabolismo y territorio sin reducirlos a sistemas independientes.

Tal vez Conciencia en Primera Persona no signifique que el mundo nace dentro de nuestra cabeza.

Puede significar algo simultáneamente más simple y más profundo:

todo aquello que podemos vivir como realidad es vivido desde este Cuerpo-Territorio situado.

Y este Cuerpo-Territorio nunca estuvo solo.

El aire que entra ahora existía antes de ti.

El carbono que sale continuará después.

Tal vez por eso la próxima pregunta de la serie deba ser todavía menor.

En el próximo blog acompañaremos una sola respiración en cuatro momentos:

inhalar,
mantener lleno,
exhalar,
mantener vacío.

Y observaremos lo que ocurre simultáneamente con el corazón, los intervalos RR, CO₂, SpO₂, flujo sanguíneo cerebral, EEG y NIRS.

Porque tal vez una sola respiración ya contenga, en escala microscópica, la historia que venimos siguiendo desde el primer blog:

el territorio entra en el cuerpo, el cuerpo transforma aquello que recibe y ambos continúan diferentes después del encuentro.

Referencias principales

PETERSSON, J.; GLENNY, R. W. (2023). Gas Exchange in the Lung. Seminars in Respiratory and Critical Care Medicine, 44(5), 555–568.
Sustenta la explicación sobre ventilación alveolar y el intercambio de O₂ y CO₂ a través de la interfaz alvéolo-capilar.

POOLE, D. C.; MUSCH, T. I.; COLBURN, T. D. (2022). Oxygen flux from capillary to mitochondria: integration of contemporary discoveries. European Journal of Applied Physiology, 122, 7–28.
Sustenta el descenso fractal del oxígeno desde la sangre capilar hasta su utilización final en las mitocondrias.

OLIVEIRA, I. N. et al. (2023). Air pollution from forest burning as environmental risk for millions of inhabitants of the Brazilian Amazon: an exposure indicator for human health. Cadernos de Saúde Pública, 39(6).
Muestra de forma concreta cómo las transformaciones del territorio amazónico, especialmente los incendios, se convierten en exposición respiratoria para millones de Cuerpos-Territorios.

PRIST, P. R. et al. (2023). Protecting Brazilian Amazon Indigenous territories reduces atmospheric particulates and avoids associated health impacts and costs. Communications Earth & Environment, 4, 34.
Relaciona protección territorial indígena, calidad del aire y salud, mostrando que conservar bosques puede generar beneficios respiratorios y cardiovasculares mucho más allá de sus fronteras.

JOÃO, I. (2023). Autonomia Kaiowá e Guarani: a ação dos nhanderu e nhandesy na criação dos tekoha. Revista de Antropologia, 66.
Ofrece una referencia producida por un investigador Kaiowá para comprender tekoha como espacio de autonomía y modo de vida, evitando reducirlo a la categoría occidental de “ambiente”.

HAESBAERT, R. (2022). Del cuerpo-territorio al territorio-cuerpo (de la Tierra): contribuciones decoloniales. Cultura y Representaciones Sociales.
Sustenta una comprensión latinoamericana de Cuerpo-Territorio en la que territorio involucra simultáneamente materialidad, experiencia vivida, afectos, poder y pertenencia.

MADER, C. et al. (2023). In the land of the apu: Cerro Llamocca as a sacred mountain and central place in the pre-Columbian Andes of southern Peru. Journal of Archaeological Science: Reports, 49, 104045.
Aporta evidencia arqueológica sobre la relación histórica entre comunidades andinas y una montaña reconocida como apu, respaldando nuestra decisión de no reducir APUS a una variable fisiológica.

MUÑOZ-HENRÍQUEZ, W.; PIÑONES-RIVERA, C.; RODRÍGUEZ VALDIVIA, A. (2023). Paisaje en acción. Los estudios sobre espacio y ritual en los Andes. Disparidades. Revista de Antropología, 78(2), e018.
Muestra cómo las relaciones andinas con espacio y paisaje incluyen ritual, agencia y relaciones con entidades no humanas, yendo más allá de la idea de paisaje como escenario pasivo.

KRENAK, A. (2022). Futuro Ancestral. Companhia das Letras.
Amplía la discusión sobre ríos, Tierra y pertenencia, ayudando a desplazar la idea de ambiente como recurso externo hacia una continuidad con el territorio vivo.

BISPO DOS SANTOS, A. (2023). A Terra Dá, a Terra Quer. Ubu Editora/Piseagrama.
Aporta el concepto de confluencia como relación en la que las diferencias pueden encontrarse sin desaparecer, ayudando a comprender la respiración como intercambio sin fusión absoluta entre cuerpo y territorio.

BrainLatam (2026). APUS y Tekoha – cómo el mundo entra en el cuerpo y el cuerpo retorna al mundo.
Aporta la base conceptual previa de BrainLatam para tratar APUS y Tekoha como ventanas complementarias sobre Cuerpo-Territorio y no como biomarcadores.

BrainLatam (2026). Respiración Entera: Puente entre APUS y Tekoha.
Conecta la reflexión territorial con la respiración y prepara la transición hacia los próximos blogs sobre fases respiratorias, HRV, EEG, NIRS y regulación corporal.







#eegmicrostates #neurogliainteractions #eegmicrostates #eegnirsapplications #physiologyandbehavior #neurophilosophy #translationalneuroscience #bienestarwellnessbemestar #neuropolitics #sentienceconsciousness #metacognitionmindsetpremeditation #culturalneuroscience #agingmaturityinnocence #affectivecomputing #languageprocessing #humanking #fruición #wellbeing #neurophilosophy #neurorights #neuropolitics #neuroeconomics #neuromarketing #translationalneuroscience #religare #physiologyandbehavior #skill-implicit-learning #semiotics #encodingofwords #metacognitionmindsetpremeditation #affectivecomputing #meaning #semioticsofaction #mineraçãodedados #soberanianational #mercenáriosdamonetização
Author image

Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States