La audiencia baila por dentro?
La audiencia baila por dentro?
El Festival como Cuerpo-Territorio vivo
Este artículo forma parte de Festival de Danza de Joinville 2026 — NeuroDesafío Constitucional LATAM: ¿qué puede decir, investigar y aprender la neurociencia? La propuesta no consiste solamente en observar a quienes bailan, sino en preguntar qué ocurre en el cuerpo de quienes miran y cómo artistas y público comparten la creación de una experiencia.
Imagina los segundos anteriores a una presentación.
Las luces disminuyen. Las conversaciones se apagan. Una madre busca a su hija entre los bailarines. Una joven que nunca tomó clases intenta adivinar el primer movimiento. Un artista espera su turno mientras observa a otro grupo. Alguien cambia de postura; otra persona contiene la respiración sin darse cuenta.
La música todavía no comenzó, pero los cuerpos ya cambiaron.
La audiencia continúa sentada. Sin embargo, quizá ya esté bailando por dentro.
La 43.ª edición del Festival de Danza de Joinville se realiza del 20 de julio al 1 de agosto de 2026. Sus espectáculos, muestras competitivas, escenarios abiertos y transmisiones digitales ofrecen una oportunidad para comparar diferentes formas de presencia: estar frente al escenario, compartir la experiencia con otras personas o acompañarla a distancia.
Lo que vemos puede comenzar a moverse en nosotros
Cuando observamos un salto, nuestro cuerpo no necesita saltar para participar.
Podemos anticipar el aterrizaje, tensar discretamente las piernas, ajustar el equilibrio, cambiar la respiración o sentir una voluntad casi imperceptible de acompañar el gesto.
Una de las ventanas científicas para comprender este fenómeno apareció a comienzos de la década de 1990. En la Universidad de Parma, un equipo italiano liderado por Giacomo Rizzolatti, junto con Giuseppe di Pellegrino, Luciano Fadiga, Leonardo Fogassi y Vittorio Gallese, identificó neuronas en el área premotora F5 de macacos que respondían tanto cuando el animal realizaba una acción como cuando observaba una acción semejante. Estas células fueron conocidas posteriormente como neuronas espejo.
Estos estudios fundadores son anteriores a 2021 porque pertenecen a la historia del descubrimiento. Una revisión publicada en 2023 por neurocientíficos brasileños recupera los treinta años de investigación sobre las neuronas espejo y muestra que sus funciones, orígenes y alcances continúan siendo debatidos.
En seres humanos es más prudente hablar de un mecanismo espejo y de una red de observación de la acción. Esta red incluye regiones visuales, parietales, premotoras y sensoriomotoras que participan en el reconocimiento, la anticipación y la simulación de aspectos de las acciones observadas.
Esto no significa que el cerebro reproduzca internamente una copia perfecta de cada paso.
Tampoco significa que podamos leer la mente del bailarín o sentir exactamente su emoción.
Lo que vemos puede comenzar a bailar dentro de nosotros, pero lo hace al encontrarse con nuestra propia historia corporal.
Una bailarina experimentada puede anticipar la distribución del peso antes de un giro. Un músico puede percibir primero la estructura rítmica. Una madre puede acompañar el salto desde el temor a una caída. Alguien sin experiencia técnica puede sentir simplemente una voluntad de mover los pies.
La audiencia no es un espejo uniforme.
Cada Cuerpo-Territorio participa desde sus aprendizajes, memorias, límites y posibilidades.
El ritmo también prepara movimiento
Una investigación publicada en 2022, desarrollada con participación del Instituto D’Or de Investigación y Enseñanza, en Río de Janeiro, estudió cómo diferentes grados de sincronía entre instrumentos de percusión de samba modificaban la experiencia de quienes escuchaban.
La organización temporal de la percusión se relacionó con el placer y con el deseo de moverse, mientras la resonancia magnética funcional mostró participación de regiones vinculadas al procesamiento auditivo y motor. El resultado no demuestra que todas las personas reaccionen de la misma manera, pero respalda la idea de que escuchar ritmo puede movilizar sistemas relacionados con la preparación del movimiento.
En el Festival de Joinville podríamos preguntar:
¿Los pies aumentan la presión contra el suelo antes del clímax?
¿La respiración acompaña una secuencia coreográfica?
¿El cuerpo anticipa un giro antes de que ocurra?
¿Quiénes tienen experiencia en danza producen micromovimientos diferentes?
¿La voluntad de moverse aumenta cuando el ritmo es familiar?
Estas preguntas trasladan la investigación desde un cerebro aislado hacia un cuerpo situado en una experiencia cultural.
Una obra creada entre el escenario y la audiencia
Una presentación no llega al público como un objeto completamente terminado.
El artista propone un gesto, pero no controla todas sus consecuencias. La audiencia mira, interpreta, se mueve discretamente, guarda silencio, se inquieta, responde o rechaza. El artista también percibe esa presencia y puede modificar su energía, su atención y la manera de ocupar el escenario.
Por eso podemos hablar de agencia compartida.
La obra tiene una coreografía definida, pero el acontecimiento vivo emerge de la relación entre:
los movimientos de los artistas;
la música y la iluminación;
la arquitectura;
las expectativas del público;
los silencios y aplausos;
las memorias individuales;
la presencia de otras personas.
En 2025, un estudio registró simultáneamente la actividad eléctrica cerebral de hasta 23 espectadores durante presentaciones de danza. La sincronía entre ciertas dinámicas de EEG fue mayor cuando la danza se experimentó en vivo y en grupo, especialmente cuando los artistas interactuaron directamente con la audiencia. Los participantes también relataron mayor absorción, curiosidad y vínculo con los intérpretes en la condición presencial.
Esto no prueba que haya surgido una única conciencia colectiva.
La sincronía puede indicar que varias personas orientaron su atención hacia un mismo gesto, una pausa o un cambio musical. No demuestra que hayan sentido la misma emoción o construido el mismo significado.
La neurociencia puede identificar rastros de coordinación colectiva, pero no debe confundir esos rastros con la totalidad de la experiencia.
Investigadores mexicanos como Arodi Farrera y Gabriel Ramos-Fernández proponen que un ritmo colectivo puede emerger de las interacciones entre participantes y adquirir características que no se explican solamente por los ritmos individuales. También señalan que la coordinación debe estudiarse dentro de su contexto sociocultural, porque sincronizarse no significa automáticamente pertenecer, confiar o sentirse bien.
Cuerpo-Territorio: nadie llega vacío al teatro
En la propuesta BrainLatam, Cuerpo-Territorio describe un cuerpo inseparable de sus vínculos, su memoria, su ambiente, su cultura, sus condiciones materiales y sus posibilidades de acción.
Una antropología de la danza ayuda a comprender por qué esto importa.
La antropóloga brasileña Erica Giesbrecht muestra que la percepción musical en la danza del vientre involucra al cuerpo entero y se desarrolla dentro de una escena social localizada. Escuchar corporalmente no es una capacidad abstracta e idéntica en cualquier lugar: se aprende entre personas, prácticas, lenguajes y territorios.
La investigadora brasileña Andréia Vieira Abdelnur Camargo también estudia danza y música como prácticas integradas a partir de elementos del Bumba Meu Boi de Maranhão. Su trabajo muestra que el conocimiento de la performance no está solamente en una secuencia de movimientos, sino en la relación entre ritmo, cuerpo, comunidad y participación.
Así, la neurociencia no debería tratar a la audiencia como una fila de cerebros idénticos expuestos al mismo estímulo.
El escenario puede ser compartido. La percepción nunca es completamente igual.
APUS, Tekoha y el territorio vivido
Dentro del vocabulario operativo de BrainLatam, podemos utilizar dos ventanas interpretativas.
APUS permite preguntar cómo el cuerpo se posiciona y se relaciona con lo exterior: distancia, arquitectura, vibración, luz, postura y presencia de otros cuerpos.
Tekoha permite preguntar cómo ese territorio es vivido desde dentro: respiración, latido, hambre, temperatura, tensión, cansancio, seguridad y memoria corporal.
APUS no es solamente otra palabra para propiocepción. Tekoha tampoco debe reducirse a interocepción. Son conceptos BrainLatam que buscan ampliar la relación entre cuerpo y territorio y que deben ser utilizados sin sustituir los significados de los mundos culturales de los cuales dialogan.
En una presentación, ambos campos se encuentran:
La luz encuentra los ojos.
La vibración encuentra el tórax.
El salto observado encuentra el equilibrio.
La historia de la obra encuentra la memoria.
La presencia del grupo encuentra la necesidad de pertenecer.
Una mínima lección de la Mata Atlántica
Joinville no es un escenario suspendido fuera del mundo. El festival ocurre en un territorio atravesado por la Mata Atlántica, sus aguas, clima, montañas, manglares, áreas urbanas y comunidades. El municipio posee un plan específico para la conservación y recuperación de este bioma.
La Mata Atlántica no necesita convertirse en una metáfora decorativa de la neurociencia.
Lo que puede enseñarnos es más concreto: ningún acontecimiento vivo es produzido por una parte aislada. El cuerpo que baila y el cuerpo que observa dependen de agua, alimento, descanso, temperatura, movilidad urbana, cultura y espacios habitables.
El bioma no es el fondo de la experiencia. Es una de sus condiciones materiales.
Capta: medir sin capturar la experiencia
El NeuroDesafío LATAM podría combinar EEG, fNIRS, respiración, variabilidad cardíaca, actividad muscular, presión de los pies, micromovimientos y relatos en primera persona.
Estos registros formarían la Capta: datos capturados de un acontecimiento más amplio.
El EEG no lee pensamientos. El fNIRS no mide directamente emociones, conciencia o pertenencia. Una aceleración cardíaca puede acompañar alegría, miedo, esfuerzo, sorpresa o expectativa.
Por eso, el dato necesita regresar a quien lo produjo.
Cada participante podría observar sus registros y preguntar:
¿Cuándo cambió mi respiración?
¿Qué movimiento anticipó mi cuerpo?
¿En qué momento me sentí parte de la obra?
¿Mis datos representan mi experiencia o necesito cuestionar su interpretación?
Aquí aparece la agencia compartida: artistas, público y científicos participan de la formulación de las preguntas y de la interpretación de los resultados.
La audiencia baila por dentro cuando el movimiento observado encuentra su repertorio corporal, moviliza sistemas de acción, transforma su atención y participa en la construcción de una experiencia viva.
La pregunta que queda abierta para el Festival de Danza de Joinville 2026 es:
¿Cuándo mirar deja de ser solamente observar y se convierte en una forma corporal de participación, sin quitarle a cada persona el derecho de sentir, interpretar y responder desde su propio Weichö?
Referencias comentadas
Di Pellegrino, G. et al. (1992). Understanding motor events: a neurophysiological study.
Trabajo histórico de la Universidad de Parma que presentó una de las primeras descripciones del fenómeno posteriormente asociado a las neuronas espejo.
Rizzolatti, G. et al. (1996). Premotor cortex and the recognition of motor actions.
Profundiza la relación entre ejecución y observación de acciones en el córtex premotor de macacos.
Figueiredo, L. F. et al. (2023). The mirror neuron: thirty years since its discovery.
Revisión de investigadores brasileños sobre la historia, los debates y los límites actuales del mecanismo espejo.
Engel, A. et al. (2022). Neural Correlates of Listening to Varying Synchrony Between Beats in Samba Percussion and Relations to Feeling the Groove.
Investiga cómo la percusión de samba se relaciona con el placer, el deseo de moverse y el procesamiento cerebral del ritmo.
Giesbrecht, E. (2022). Escutando com o corpo.
Demuestra antropológicamente que la percepción musical y la agencia corporal se desarrollan en escenas sociales y territoriales concretas.
Farrera, A.; Ramos-Fernández, G. (2022). Collective Rhythm as an Emergent Property During Human Social Coordination.
Propone que ciertos ritmos colectivos emergen de las relaciones del grupo y no pueden explicarse únicamente por los ritmos individuales.
La Chioma, D. (2023). Contribuições metodológicas para a análise dos músicos e instrumentos sonoros no mundo andino pré-hispânico.
La arqueóloga analiza las funciones sociales y religiosas de músicos e instrumentos en contextos Mochica y Nasca.
Rai, L. A. et al. (2025). Delta-band audience brain synchrony tracks engagement with live and recorded dance.
Estudia con EEG móvil la relación entre danza en vivo, interacción artística, participación colectiva y sincronía neural de la audiencia.