Jackson Cionek
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Los datos no son significado

Los datos no son significado

El signo solo cobra vida en el encuentro

¿Qué significa la palabra río?

Para una base geográfica, puede ser una coordenada, una extensión, un caudal y una clasificación hidrográfica. Para una empresa, puede representar disponibilidad de agua. Para un niño, el lugar donde aprendió a nadar. Para quien perdió a alguien en una inundación, puede reclutar miedo.

Y para el pueblo Krenak, el Río Doce es Watu. Estudios etnográficos describen una relación que va mucho más allá de la idea occidental de “recurso hídrico”: Watu aparece como pariente, como alguien que acoge, aconseja, protege y participa en la propia construcción de la persona Krenak.

El curso del agua puede continuar materialmente en el mismo lugar.

Pero su significado no está contenido solamente en el agua.

Es en este intervalo entre dato, signo, relación y experiencia donde surge la pregunta de este segundo blog:

Si dos personas reciben exactamente el mismo dato, ¿recibieron necesariamente el mismo significado?

No.

Y quizás este sea uno de los límites más importantes que debemos comprender al pensar en Inteligencia Artificial.

Los datos pueden viajar. El significado necesita encontrar a alguien.

Un archivo puede duplicarse millones de veces sin modificar un solo bit.

La misma fotografía puede llegar a dos teléfonos.

La misma palabra puede aparecer en dos pantallas.

Pero lo que sucede después depende también de quién encontró el signo.

Maria Eunice Quilici Gonzalez y Mariana Vitti Rodrigues proponen precisamente un abordaje semiótico de la información para comprender las sociedades orientadas por datos. En lugar de tratar la información como algo completamente separado de la acción, llaman la atención sobre su participación en la dinámica de los hábitos que orientan el comportamiento.

En un trabajo posterior, Gonzalez y colaboradores agregan que las personas pueden conservar capacidad para tomar decisiones relativamente racionales y, simultáneamente, tener sus opiniones influenciadas por información insuficiente o distorsionada, hábitos y disposiciones emocionales previamente adquiridas.

Esto es fundamental para la Conciencia 5D.

El signo que llega no encuentra un Cuerpo-Territorio vacío.

Encuentra historia.

Memorias.

Hábitos.

Experiencias.

Estados corporales.

Y otras representaciones que ya están más o menos disponibles para ser reclutadas.

Por eso proponemos una frase BrainLatam:

El encuentro añade un nombre al objeto y una posibilidad al sujeto.

O, en una formulación más provocadora:

El contacto del sujeto con el objeto cambia el sustantivo posible del objeto —y al sujeto capaz de nombrarlo.

No estamos afirmando que necesariamente cambie la gramática ni que el objeto físico deba sufrir una transformación material.

Estamos diciendo que el objeto como signo puede cambiar dentro de esa relación.

La misma cosa puede entrar en relaciones diferentes

Una madre cariñosa observa a una persona desconocida acercándose a su bebé.

Si percibe una amenaza, puede actuar con agresividad.

No dejó de ser una madre cariñosa.

En aquel encuentro, precisamente el cuidado puede haber reclutado una forma agresiva de protección.

Al mismo tiempo, el otro también cambió semióticamente:

persona → desconocido → posible amenaza → alguien de quien debo proteger a mi hijo.

Por eso:

El encuentro cambia los dos lados de la frase.

Esta idea encuentra una resonancia importante en el pensamiento latinoamericano.

El biólogo chileno Humberto Maturana describía el lenguaje no como la simple transferencia de contenidos ya preparados entre individuos, sino como un vivir en coordinaciones recurrentes de acciones. En su perspectiva, la conversación entrelaza lenguaje y emoción, y los significados no están simplemente almacenados dentro de las palabras.

Una palabra, por lo tanto, puede permanecer fonéticamente idéntica y participar de relaciones profundamente diferentes.

“Río” no necesita significar lo mismo para un ingeniero que mide el caudal que para alguien que llama a ese río su abuelo.

Cuando el objeto también puede ocupar la posición de sujeto

Aquí, la Neurociencia Decolonial puede dialogar con el perspectivismo amerindio sin transformar a cientos de pueblos originarios en una única cultura.

En cosmologías amazónicas analizadas por el antropólogo brasileño Eduardo Viveiros de Castro, la posición de sujeto no pertenece necesariamente de manera exclusiva al humano. El punto de vista participa en la constitución de esa posición: seres que la ontología occidental podría clasificar exclusivamente como objetos pueden ocupar posiciones de sujeto dentro de otras relaciones.

También existen evidencias lingüísticas de relaciones inscritas en la propia estructura de algunas lenguas Tupí-Guaraní, en las que morfemas relacionales pueden marcar dependencias entre nombres, poseedores y otras unidades.

Esto no permite deducir una cosmología directamente de la gramática.

Pero muestra algo importante:

No todas las lenguas recortan de la misma manera las relaciones entre las entidades.

Cuando una IA traduce todos esos mundos a grandes espacios vectoriales, podemos entonces preguntar:

¿Cuánto de la relación sobrevive junto con la palabra?

Una IA puede poseer la palabra sin haber vivido la relación

Un gran modelo de lenguaje puede disponer de miles de textos sobre el Río Doce.

Puede saber que los Krenak lo llaman Watu.

Puede explicar que Watu es tratado como pariente.

Puede escribir sobre minería, ecología, antropología y derechos indígenas.

Eso demuestra una capacidad extraordinaria para trabajar con formas y relaciones presentes en los registros.

Pero no resuelve automáticamente la cuestión del significado vivido.

Tolga Yıldız propuso recientemente una distinción útil entre forma, coordinación y ratificación. Los sistemas contemporáneos de IA pueden producir formas lingüísticas extraordinariamente convincentes y participar en coordinaciones prácticas, pero el estatus social del significado continúa dependiendo de procesos de aceptación, corrección, reutilización, autoridad y vida institucional.

Esto nos permite evitar dos extremos.

No necesitamos afirmar:

“La IA solamente repite palabras y no hace nada relevante.”

Pero tampoco necesitamos concluir:

“Si habla con fluidez sobre Watu, vive la relación que Watu significa.”

La fluidez demuestra competencia.

Por sí sola, no demuestra equivalencia entre maneras de existir.

Conciencia 5D: el signo encuentra espacios que ya estaban disponibles

En el modelo BrainLatam de Conciencia 5D, proponemos que las representaciones más reclutadas pueden disponer de caminos que se reactivan con mayor facilidad.

En aquello que hemos denominado conectoma-piedra, o en condiciones de pensamiento rápido, espacios representacionales fuertemente reclutados podrían dificultar temporalmente que posibilidades menos activadas participen del movimiento representacional.

Esto continúa siendo una hipótesis BrainLatam que necesita ser investigada, y no un mecanismo neurocientífico ya demostrado.

Pero produce una pregunta sencilla:

¿Vemos aquello que llegó hasta nosotros o aquello que nuestra configuración actual consiguió reclutar de lo que llegó?

Una persona recibe la palabra “bosque” y recluta:

madera.

Otra:

carbono.

Otra:

hogar.

Otra:

ancestralidad.

Otra:

miedo.

El dato puede ser el mismo.

El movimiento producido no necesariamente lo es.

De ahí surge otra frase que puede acompañar esta serie:

Ningún signo entra dos veces en el mismo Cuerpo-Territorio, porque el encuentro anterior ya participó de su historia.

¿Podemos medir algo de ese encuentro?

Aquí es donde EEG y fNIRS vuelven esta discusión especialmente interesante.

Una revisión sistemática publicada en 2022 examinó 29 estudios de hyperscanning relacionados con comunicación verbal, principalmente mediante EEG y fNIRS. Los autores encontraron evidencias recurrentes de alineamiento inter-cerebral durante la comunicación, especialmente en regiones frontales y temporoparietales.

Pero la propia revisión permite establecer una distinción fundamental:

Observar sincronización neural no significa demostrar que dos personas atribuyeron exactamente el mismo significado a un signo.

Una meta-análisis también publicada en 2022 reunió 13 estudios y aproximadamente 890 participantes en paradigmas cooperativos con fNIRS hyperscanning. Encontró sincronización inter-cerebral significativa principalmente en regiones prefrontales y temporoparietales.

Investigaciones todavía más recientes muestran por qué debemos ser cuidadosos.

En 2026, investigadores de la Universidad Adolfo Ibáñez, en Chile, utilizaron EEG móvil simultáneo en díadas latinoamericanas mientras realizaban una tarea cooperativa de Jenga. Algunas medidas de sincronización aumentaron, pero las comparaciones con pares simulados mostraron que parte de ese efecto podía deberse a la tarea compartida y no necesariamente a un acoplamiento específico entre aquellos dos individuos.

Los investigadores también identificaron un papel importante de componentes aperiódicos de la señal EEG.

Ese resultado es especialmente valioso para nuestra propuesta:

Estar sincronizados no significa automáticamente estar significando lo mismo.

Y es precisamente esa diferencia la que podemos investigar.

Neurociencia Decolonial: comparar no solamente cerebros, sino relaciones

América Latina tiene una oportunidad particular en este campo.

Edgar Guevara, de México, el investigador brasileño Rickson Mesquita y Felipe Orihuela-Espina publicaron un panorama del desarrollo del fNIRS en América Latina, destacando el crecimiento de la autonomía regional y la posibilidad de utilizar esta tecnología para estudiar preguntas relevantes para nuestros propios contextos.

Quizás una Neurociencia Decolonial no debería preguntar solamente si “los cerebros de poblaciones diferentes responden de manera diferente”.

Podemos formular una pregunta más relacional:

Cuando personas con historias y territorios diferentes consiguen construir un significado compartido, ¿qué ocurre entre sus señales neurales?

Y, en sentido inverso:

¿Pueden dos personas utilizar exactamente la misma palabra mientras sus Cuerpos-Territorio permanecen en relaciones profundamente diferentes con aquello que esa palabra nombra?

Pregunta NeuroDesafio LATAM

Como patrocinadora del NeuroDesafio LATAM, BrainLatam propone:

¿La sincronización neural entre dos personas aumenta cuando atribuyen un significado semejante al mismo signo, incluso cuando utilizan palabras diferentes para expresarlo?

Un experimento latinoamericano de EEG/fNIRS hyperscanning podría comparar cuatro situaciones:

misma palabra con significado semejante;
misma palabra con significados diferentes;
palabras diferentes para un significado compartido;
palabras y significados diferentes.

El registro neural podría combinarse con comportamiento, diálogo y relatos en primera persona.

Así podríamos preguntar si el alineamiento entre dos Cuerpos-Territorio acompaña principalmente la forma del signo o la convergencia de la relación construida alrededor de él.

Tal vez descubramos que comprender a alguien no consiste simplemente en recibir correctamente sus datos.

Tal vez consista en conseguir construir, durante algunos instantes, una relación suficientemente próxima para que un signo pueda mover dos mundos.

Los datos pueden transmitirse. Los significados necesitan encontrarse.


Referencias comentadas — una segunda lectura del Blog 02

  1. Rodrigues, M. V.; Gonzalez, M. E. Q. (2018). “Semiotic information in data-driven societies: Where are we heading to?”
    Introduce la información semiótica como herramienta para pensar autonomía y hábitos en sociedades orientadas por datos. Fundamenta la distinción central de este blog entre poseer información y producir significado mediante la acción.

  2. Gonzalez, M. E. Q. et al. (2023). “Hábitos e racionalidade: um estudo filosófico-interdisciplinar sobre autonomia na era dos Big Data”.
    Muestra que la información, los hábitos y las disposiciones anteriores participan de las decisiones. Su trabajo ayuda a sustentar nuestra proposición de que un signo nunca llega a un Cuerpo-Territorio sin historia.

  3. Maturana, H. (1989). “Lenguaje y realidad: el origen de lo humano”.
    El biólogo chileno describe el lenguaje mediante coordinaciones consensuales recurrentes de acciones y la conversación como entrelazamiento entre lenguaje y emoción. Permite pensar el significado menos como contenido almacenado dentro de una palabra y más como algo producido en el vivir relacional.

  4. Viveiros de Castro, E. (1996). “Os pronomes cosmológicos e o perspectivismo ameríndio”. Mana.
    Viveiros de Castro muestra que, en determinadas cosmologías amerindias, la posición de sujeto depende del punto de vista y no pertenece exclusivamente al humano. Ayuda a desplazar la pregunta “¿qué es este objeto?” hacia otra: “¿quién puede ser dentro de esta relación?”

  5. Oliveira et al. (2022). “From the muddy banks of the Watu: The Krenak and the Rio Doce mining disaster in Brazil”.
    Describe a Watu no simplemente como recurso hídrico, sino como pariente dentro de la experiencia Krenak. Es el ejemplo central de este blog porque muestra que una misma realidad material puede participar de universos de significado radicalmente diferentes según la relación Cuerpo-Territorio.

  6. Kelsen, B. A. et al. (2022). “What has social neuroscience learned from hyperscanning studies of spoken communication? A systematic review”. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 132, 1249–1262.
    Revisó 29 estudios de comunicación verbal, predominantemente mediante EEG y fNIRS, y encontró alineamiento inter-cerebral especialmente en regiones frontales y temporoparietales. Constituye la base neurocientífica para preguntar si la comunicación y la construcción de significado poseen correlatos interpersonales mensurables, sin equiparar sincronización con significado compartido.

  7. Czeszumski, A. et al. (2022). “Cooperative Behavior Evokes Interbrain Synchrony in the Prefrontal and Temporoparietal Cortex”. eNeuro, 9(2).
    Esta meta-análisis de 13 estudios de fNIRS hyperscanning y aproximadamente 890 participantes encontró sincronización durante la cooperación en regiones frontales y temporoparietales. Demuestra que interacciones reales entre personas pueden producir regularidades inter-cerebrales cuantificables.

  8. Valenzuela, L. et al. (2026). “Aperiodic activity shapes inter-brain synchrony during cooperative puzzle solving”. NeuroImage, 338, 122116.
    Mediante EEG móvil con participantes latinoamericanos, el estudio muestra que parte de la sincronización observada durante la cooperación puede reflejar una tarea compartida o propiedades aperiódicas de la señal y no simplemente “el mismo pensamiento”. Esta cautela metodológica es fundamental para nuestra hipótesis: la sincronización neural no debe confundirse con igualdad de significado.

  9. Guevara, E.; Mesquita, R. C.; Orihuela-Espina, F. (2026). “Emerging panorama of functional near-infrared spectroscopy in Latin America”. Neurophotonics, 13(S1), S13002.
    Investigadores de México y Brasil describen el crecimiento del fNIRS en la región y la necesidad de ampliar autonomía, infraestructura y preguntas relevantes para América Latina. Su trabajo sustenta nuestra propuesta de que hyperscanning y neuroimagen portátil sean utilizados para investigar relaciones que emergen dentro de nuestros propios territorios.

  10. Yıldız, T. (2026). “From Form to Ratification: Reassessing AI ‘Communication’ After the Facebook Chatbot Episode”.
    Distingue forma lingüística, coordinación y ratificación social. Esta distinción ayuda a evitar la conclusión de que una IA capaz de producir lenguaje fluido necesariamente vive o comparte el significado que consigue representar formalmente.

  11. BrainLatam — hipótesis de Conciencia 5D y Cuerpo-Territorio.
    Este blog desarrolla dos proposiciones que deberán ser investigadas empíricamente a lo largo de la serie: “El encuentro cambia los dos lados de la frase” y “El encuentro añade un nombre al objeto y una posibilidad al sujeto.” Estas formulaciones conectan Semiótica, hábitos, relacionalidad amerindia y la hipótesis de que los espacios representacionales previamente reclutados participan de aquello que un nuevo signo podrá llegar a significar.








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Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States