Pachamama, Cuerpo-Territorio y Agencia Compartida en la OHBM 2026
Pachamama, Cuerpo-Territorio y Agencia Compartida en la OHBM 2026
En el Día de la Tierra, mucha gente mira hacia afuera.
Pero tal vez la pregunta más importante sea otra:
¿cuándo fue la última vez que sentiste la Tierra por dentro?
No como idea.
No como discurso.
Como cuerpo.
La OHBM 2026, aun sin decir “Pachamama”, parece acercarse a eso cuando abre espacio para temas como human cognition in naturalistic environments, sueño, memoria, creatividad, lenguaje, sincronía social y música. Es casi como si la propia neurociencia empezara a admitir que el cerebro, solo y quieto, explica menos de lo que imaginamos.
Tal vez puedas probarlo ahora.
Sin salir de tu lugar, percibe el peso del cuerpo.
Percibe si la respiración está alta o profunda.
Percibe la mandíbula.
Los hombros.
Los ojos.
La manera en que estás leyendo este texto ya es un dato de tu vida.
Si el pecho está apretado, el mundo entra de una manera.
Si el cuerpo está más suelto, entra de otra.
Si hay prisa, la lectura corre.
Si hay presencia, la palabra toca.
Eso también es ciencia.
Porque la mente no flota por encima de la vida.
Sucede en postura, ritmo, sueño, vínculo, territorio y memoria.
Por eso importa Cuerpo-Territorio.
El ambiente no se queda afuera.
Entra en el cuerpo antes de volverse pensamiento.
Entra en la respiración, en el foco, en el coraje, en el miedo, en cuánto puedes explorar el mundo o solo defenderte de él.
Y también existe el territorio humano.
No todo “nosotros” hace bien.
Hay grupos que amplían la atención, devuelven curiosidad, aflojan la rigidez y permiten un pensamiento vivo.
Hay grupos que capturan: aprietan el cuerpo, aceleran la respuesta, empobrecen la escucha y hacen que una persona repita sin darse cuenta.
Por eso agencia compartida no es solo estar juntos.
Es poder vivir lo colectivo sin desaparecer dentro de él.
La OHBM 2026 toca eso cuando aproxima participación social, ambientes naturalistas, lenguaje, música y sincronía. La pregunta que queda para la vida es simple y profunda:
¿el espacio donde compartes la vida mejora tu presencia o secuestra tu energía?
Tal vez la metacognición comience ahí.
No solo en “pensar sobre el pensamiento”,
sino en notar el instante en que ya te saliste de ti.
Cuando la respiración se acorta.
Cuando la frente se endurece.
Cuando todo se vuelve urgencia.
Cuando la escucha se cierra.
Cuando el cuerpo ya sabe que algo no está bien, pero la mente todavía llama a eso normal.
Y tal vez el cuidado comience en el movimiento contrario:
volver al cuerpo,
volver al ritmo,
volver al territorio,
volver al “nosotros” que no captura.
Pachamama, entonces, deja de ser solo planeta.
Se vuelve un recordatorio vivo de que ningún cerebro florece realmente solo.
Que la memoria necesita descanso.
Que la creatividad necesita cambios de estado.
Que el lenguaje necesita cuerpo.
Que la atención necesita suelo.
Si este texto puede dejar una pregunta en ti, que sea esta:
¿qué tipo de ambiente devuelve inteligencia a tu cuerpo?
Y una segunda:
¿con quién puedes respirar sin salirte de ti?
Tal vez la respuesta no llegue primero como concepto.
Tal vez llegue como alivio.
Como peso que desciende.
Como un hombro que se suelta.
Como un pensamiento que vuelve a tener espacio.
A veces así es como la vida empieza a pensar mejor dentro de nosotros.
Referencias usadas en este texto
OHBM 2026 — keynote de Nanthia Suthana, destacando human cognition in naturalistic environments.
OHBM 2026 — Talairach Lecture de Maiken Nedergaard, con énfasis en sueño y cognitive health.
OHBM 2026 — programación general y oral, con temas sobre lenguaje, música, participación social, memoria, creatividad y multimodalidad.