Jackson Cionek
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Sentir es verdadero. Pero no demuestra que la creencia sea verdad

Sentir es verdadero. Pero no demuestra que la creencia sea verdad

Cuando las palabras empiezan a atrapar

Imaginemos que caminamos de noche y, durante algunos segundos, vemos una forma oscura cerca de una puerta.

El cuerpo reacciona. La respiración cambia. La atención se estrecha. Tal vez demos un paso hacia atrás.

"Hay alguien allí."

Unos segundos después, cambia la luz.

Era un abrigo.

¿El miedo que sentimos era falso?

No.

El miedo ocurrió.

Pero aquello que explicamos como la causa del miedo no correspondía con lo que realmente estaba frente a nosotros.

Podemos tomar en serio aquello que sentimos sin transformar el sentir en una prueba automática de la explicación que construimos.

La experiencia corporal es real como experiencia.

La interpretación de su causa permanece abierta.

Y la pregunta de este texto quizá sea la más difícil hasta ahora:

¿Qué confirma mi sentir: el mundo externo o la capacidad de mi Cuerpo-Territorio para producir ese sentir?

Sentir y afirmar no son la misma operación

En los textos anteriores seguimos un recorrido:

experiencia -> sentir -> palabra -> frase -> explicación -> creencia

Después vimos que el camino también puede regresar:

palabra -> memoria -> expectativa -> organización corporal -> sentir

Ahora ambos movimientos pueden formar un circuito.

Creo que algo es peligroso. Aparece una palabra relacionada con el peligro. Mi cuerpo responde. Siento miedo. Y entonces concluyo:

"¿Ves? Lo sentí. Por lo tanto, es verdad."

creencia -> palabra -> sentir -> "lo sentí, por lo tanto mi creencia es verdadera"

"Estoy sintiendo miedo" intenta describir un estado.

"Esa persona provocó mi miedo" propone una relación causal.

"Esa persona es peligrosa" afirma algo sobre el mundo.

"Mi miedo demuestra que esa persona es peligrosa" utiliza el propio sentir como evidencia de la afirmación anterior.

Nada de esto significa que debamos ignorar el miedo. Si un cuerpo señala una amenaza, actuar con prudencia puede ser sensato. Pero, cuando haya tiempo, podemos volver y preguntar:

¿Qué ocurrió? ¿Qué inferí? ¿Qué todavía no sé?

El dolor muestra cómo una experiencia puede ser real sin confirmar la explicación

Los estudios sobre placebo y nocebo ofrecen un ejemplo especialmente claro.

Las expectativas positivas o negativas pueden modificar la experiencia del dolor. Revisiones recientes muestran que los efectos placebo y nocebo implican expectativas, aprendizaje y contexto, con consecuencias tanto en la experiencia subjetiva como en procesos neurobiológicos.

En 2024, Wolf y colaboradores investigaron la persistencia de expectativas de mayor y menor dolor. Los efectos placebo y nocebo continuaron siendo medibles aproximadamente una semana después.

En los registros de EEG, las expectativas de mayor dolor estuvieron asociadas con un aumento de actividad de baja frecuencia durante la anticipación. Los investigadores también observaron que las expectativas inducidas experimentalmente permanecían relativamente estables, incluso frente a experiencias sensoriales que podrían haber favorecido su corrección.

Esto no significa que el dolor sea "inventado".

Significa algo mucho más útil:

aquello que esperamos puede participar en aquello que realmente sentimos.

Si alguien experimenta más dolor debido a una expectativa nocebo, el dolor no se vuelve falso.

Pero la intensidad del dolor, por sí sola, no demuestra la explicación que construimos para su origen.

Tal vez podamos conservar esta distinción:

Un sentir puede ser real como acontecimiento sin funcionar como verificador automático de la causa que le atribuimos.

El cuerpo no encuentra el mundo sin una historia

El neurocientífico argentino Agustín Ibáñez y Georg Northoff propusieron, en 2024, un modelo de interocepción alostática predictiva en el que las señales internas, la historia temporal del organismo y la anticipación de necesidades futuras participan continuamente en la regulación corporal.

El modelo no afirma que "todo sea creencia".

Intenta explicar cómo la percepción interna y la predicción se relacionan con la regulación del organismo.

Esto nos ayuda a evitar dos posiciones demasiado sencillas.

Una sería imaginar que el cuerpo nos revela directamente la realidad.

La otra sería concluir que, como la percepción involucra historia y predicción, no existe una realidad externa con la cual encontrarnos.

No necesitamos ninguno de esos extremos.

Hay mundo.

Hay cuerpo.

Hay historia.

Hay expectativas.

Y hay encuentro.

El sentir emerge dentro de ese proceso.

En el lenguaje que estamos desarrollando, no es un cerebro aislado el que siente. Es un Cuerpo-Territorio que llega a una situación llevando consigo aquello que aprendió antes.

"Tal vez" y "depende" también son herramientas

Danilo Silva Guimarães ofrece una formulación especialmente útil.

Al discutir los sentimientos movilizados por las demandas de las personas y sus mundos, pregunta qué sucede cuando añadimos "tal vez" y "depende" a un simple "sí" o "no".

Entramos en el territorio de la ambigüedad y la ambivalencia.

Tal vez podamos hacer lo mismo con nosotros mismos.

"Tengo miedo."

Sí.

"¿Eso significa que existe peligro?"

Tal vez.

"¿Entonces mi miedo no importa?"

No.

Podemos respetar el acontecimiento corporal y, al mismo tiempo, mantener abierta su interpretación.

Esto exige un tipo diferente de escepticismo: no desconfiar del sentir, sino cuestionar la velocidad con la que lo transformamos en una sentencia sobre la realidad.

Los mundos amerindios también pueden ayudarnos a no cerrar demasiado pronto

Una Neurociencia Decolonial debe tener cuidado de no sustituir una certeza colonial por una certeza corporal.

El catálogo Mundos Indígenas, construido con curaduría Yanomami, Ye'kwana, Xakriabá, Tikmu'un y Pataxoop, muestra que diferentes mundos pueden divergir precisamente en torno a aquello que consideran existente, admisible o verdadero.

La propuesta invita a suspender equivalencias inmediatas cuando encontramos conceptos que no caben en nuestros esquemas conocidos.

Al mismo tiempo, reconocer la pluralidad no significa disolver todas las diferencias en un relativismo donde cualquier afirmación tenga el mismo valor.

Davi Kopenawa señala otro problema.

Podemos escuchar palabras Yanomami sin entrar realmente en el conocimiento y en el territorio del cual surgieron esas palabras.

El riesgo consiste en imaginar que nuestro propio mundo ya contiene todas las categorías necesarias para comprender al otro.

Esto nos ofrece una distinción importante.

Diferentes Cuerpos-Territorios pueden producir experiencias e interpretaciones distintas.

Eso no convierte todas las afirmaciones en igualmente verdaderas.

Pero vuelve peligroso imaginar que una experiencia intensa, por sí sola, pueda cerrar la investigación sobre aquello que existe.

¿Y qué ocurre con la trascendencia?

Podemos aplicar el mismo cuidado a una experiencia intensa de trascendencia.

Una persona puede sentir unidad.

Presencia.

Disolución de fronteras.

Pertenencia al cosmos.

Contacto con algo sagrado.

No necesitamos reducir esto a una "mera ilusión".

La experiencia ocurrió en aquel Cuerpo-Territorio y puede transformar una vida entera.

Pero su intensidad, por sí sola, no determina qué explicación metafísica es correcta.

Una persona puede llamarla Dios.

Otra, conciencia.

Otra, ancestralidad.

Otra, un estado neurofisiológico.

Tal vez ninguna de esas palabras agote el acontecimiento.

Reconocer esto no disminuye la experiencia.

Puede liberarla de la obligación de demostrar una creencia.

El sentimiento de pertenencia también puede parecer una confirmación

Algo parecido ocurre cuando una narrativa nos acoge.

Encontramos personas que utilizan nuestras palabras.

Nuestros miedos reciben una explicación.

Sentimos alivio y pertenencia.

Todo esto puede ser completamente real como experiencia social.

Pero la pertenencia no verifica automáticamente todas las afirmaciones realizadas por el grupo.

Una narrativa falsa puede producir una amistad verdadera.

Una explicación equivocada puede producir un alivio verdadero.

Una creencia puede reducir una tensión real.

Tal vez por eso algunas creencias sean tan difíciles de cuestionar.

Cuestionar la explicación puede sentirse como si también estuviéramos amenazando los sentires construidos dentro de ella.

Y cuanto más esos sentires involucren seguridad, identidad, compañía, esperanza o alivio, más difícil puede resultar separar la experiencia de la explicación que la acompañó.

No necesitamos elegir entre el cuerpo y la verdad

Este es un punto de inflexión en la serie porque no queremos terminar diciendo:

"No confíes en lo que sientes."

Tampoco queremos decir:

"Sigue tu sentir porque el cuerpo sabe."

Tal vez podamos construir una tercera posibilidad.

Sentir.

Escuchar.

Protegernos cuando sea necesario.

Nombrar aquello que está ocurriendo.

Y seguir investigando cuando exista espacio para hacerlo.

El miedo puede pedirnos distancia sin exigir que transformemos definitivamente a alguien en enemigo.

La pertenencia puede ofrecernos compañía sin exigir que aceptemos toda la narrativa del grupo.

La trascendencia puede transformarnos sin necesidad de funcionar como prueba metafísica.

El dolor puede ser real sin explicar por sí mismo su causa.

Tal vez la libertad incluya poder decir:

"Lo que estoy sintiendo realmente está ocurriendo en mí. Todavía estoy descubriendo qué me dice esto sobre el mundo."

Así, el sentir conserva su dignidad.

Y la realidad conserva la posibilidad de contradecirnos.

Podemos volver entonces a la pregunta inicial:

¿Qué confirma mi sentir?

Tal vez, antes que cualquier otra cosa, confirme que mi Cuerpo-Territorio fue capaz de llegar a ese estado.

Qué causó ese estado, qué significa y qué deberíamos hacer con él todavía puede permanecer abierto.

Esta diferencia puede parecer pequeña, pero modifica todo el circuito.

En lugar de:

creencia -> palabra -> sentir -> "lo sentí, por lo tanto es verdad"

podemos crear una pequeña abertura:

creencia -> palabra -> sentir -> "algo ocurrió en mí" -> investigación

El sentir no es eliminado.

La creencia tampoco necesita ser destruida inmediatamente.

Pero el circuito ya no se cierra sobre sí mismo.

Todavía queda espacio para que entre el mundo.

Para que entre otra persona.

Otra palabra.

Otro Cuerpo-Territorio.

Otra explicación.

Otra experiencia.

Y tal vez sea precisamente en ese momento cuando una palabra deja de ser una sentencia.

Y vuelve a convertirse en herramienta.

Referencias

GUIMARÃES, Danilo Silva. Sentimentos mobilizados diante de demandas de pessoas e seus mundos. Jornal da USP, 2025.

IBÁÑEZ, Agustín; NORTHOFF, Georg. Intrinsic timescales and predictive allostatic interoception in brain health and disease. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 2024.

WOLF, M. I. et al. Differential neural activity predicts the long-term stability of placebo and nocebo effects. Scientific Reports, 2024.

FRISALDI, E. et al. Placebo and nocebo effects and mechanisms associated with pharmacological interventions. 2023.

GOMES, Ana Maria R. et al. (org.). Mundos Indígenas. Espaço do Conhecimento UFMG, 2020. Se mantiene como fuente primaria de curaduría indígena, a pesar de haber sido publicada antes de 2021.





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Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States