Cuando la Ciencia deja de pertenecer a un único cerebro
Cuando la Ciencia deja de pertenecer a un único cerebro
Conocimiento, sentimientos y la emergencia del descubrimiento compartido
El instante en que nadie sabía la respuesta
Imagina a cinco investigadores frente a una pantalla.
Un gráfico presenta un resultado inesperado.
La primera investigadora siente entusiasmo. Quizá hayan descubierto algo importante.
El segundo desconfía. Puede haber ocurrido un error durante la recolección de datos.
La tercera reconoce un patrón que ya había encontrado en otro experimento.
El cuarto permanece en silencio.
La quinta pregunta:
¿Y si estamos haciendo la pregunta equivocada?
Algo cambia en ese instante.
Tal vez el entusiasmo disminuya. Quizá la desconfianza encuentre una explicación. Tal vez una hipótesis que parecía suficiente necesite transformarse.
Ninguno de ellos poseía de antemano todo lo necesario para comprender el resultado.
Y, aun así, algo comienza a emerger entre sus diferencias.
¿Quién hizo el descubrimiento?
¿La persona que lo percibió primero?
¿Aquella que lo cuestionó?
¿O quien permitió formular una pregunta que todavía no existía?
Hacer es Ciencia
En BrainLatam desarrollamos una analogía entre tres capacidades que reconocemos en el propio Cuerpo-Territorio.
La Religión imagina. La Ciencia hace. La Política evalúa.
No son definiciones universales de estas actividades. Son aproximaciones funcionales para investigar cómo imaginamos posibilidades, actuamos y juzgamos consecuencias.
Llamamos Hacer–Ciencia–Ejecutivo a la capacidad de actuar sobre el presente disponible.
Investigar, experimentar, observar, comparar y modificar nuestras acciones.
Imagina a un niño intentando cruzar un pequeño arroyo.
Observa las piedras.
Imagina un camino.
Intenta apoyar el pie.
Percibe que determinada superficie resbala.
Reorganiza el movimiento.
No necesita conocer la palabra Ciencia para aprender de la experiencia.
De la misma manera, no necesitamos pertenecer a una institución científica para formular preguntas e investigar posibilidades.
Pero el método científico añade exigencias fundamentales: controles, documentación, confrontación con evidencias, reproducibilidad cuando corresponda y apertura a la crítica.
Hacer se convierte en investigación científica cuando organizamos nuestras experiencias para que otras personas también puedan examinarlas y cuestionarlas.
El presente no obedece nuestras hipótesis
Volvamos al laboratorio.
El equipo esperaba encontrar un resultado.
Encontró otro.
Podemos ignorarlo.
Podemos seleccionar únicamente los datos que confirman nuestras expectativas.
O podemos investigar la diferencia.
Esta elección implica más que procedimientos técnicos.
Existe una experiencia emocional.
La frustración de descubrir un error.
El miedo a perder meses de trabajo.
La alegría de reconocer una posibilidad inesperada.
La vergüenza de presentar una interpretación equivocada.
Sentir demuestra que estamos experimentando algo, pero no demuestra que nuestra interpretación sea verdadera.
Por eso, las emociones no necesitan ser expulsadas de la Ciencia.
Necesitamos reconocerlas sin convertirlas automáticamente en evidencias.
La confianza puede permitirnos expresar dudas.
La curiosidad puede sostener nuevos intentos.
Pero el exceso de confianza también puede dificultar el reconocimiento de errores.
Cuando el desacuerdo produce conocimiento
Hanne De Jaegher y el investigador argentino Ezequiel Di Paolo propusieron el concepto de producción participativa de sentido (participatory sense-making).
Esta propuesta permite investigar cómo la propia interacción puede transformar los significados construidos por los participantes.
Imagina que una investigadora presenta su hipótesis.
Otro investigador identifica una variable olvidada.
Ella reconsidera el experimento.
Una tercera persona sugiere otra condición de comparación.
La pregunta inicial ya no es la misma.
Esto no significa que tres cerebros se hayan transformado en un cerebro más grande.
Cada Cuerpo-Territorio conserva sus propias experiencias.
Pero la interacción puede producir caminos que ninguno había anticipado individualmente.
La verdad puede estar entre Nosotros sin pertenecer exclusivamente a ninguno de Nosotros.
Y el desacuerdo no necesita representar una amenaza para la pertenencia.
Puede constituir una de sus posibilidades más importantes.
¿Quién puede modificar la investigación?
Los investigadores también ocupan posiciones diferentes.
Un coordinador conoce los equipos.
Una estudiante percibe un problema durante la recolección de datos.
Un técnico reconoce interferencias en la señal.
Una persona participante relata una experiencia que el protocolo no consiguió representar.
¿Quién será escuchado?
Imagina que todos deban seguir la interpretación del investigador más experimentado.
Tal vez consigan trabajar rápidamente.
Pero podrían dejar de reconocer información importante.
Ahora imagina que cualquier integrante pueda presentar una observación fundamentada y solicitar una verificación.
La organización de la investigación puede transformarse.
El liderazgo científico no debería significar el derecho permanente a determinar qué preguntas pueden existir.
En la hipótesis del Jiwasa, una posición de coordinación puede cambiar según las necesidades y las contribuciones.
Percibir una diferencia, comunicarla y reorganizar el movimiento colectivo no exige convertirse en propietario del descubrimiento.
El conocimiento también nace en el territorio
El sociólogo colombiano Orlando Fals-Borda desarrolló la investigación-acción participativa como una posibilidad de integrar investigación, conocimiento y transformación social.
En este enfoque, las comunidades no necesitan permanecer únicamente como objetos de investigación.
Pueden participar en la formulación de problemas y en la producción de conocimientos sobre sus propias condiciones de existencia.
Imagina a investigadores estudiando la calidad del agua de un territorio.
Los habitantes conocen los cambios de color, los olores y los períodos de escasez.
Los investigadores poseen instrumentos para medir sustancias y comparar resultados.
Ninguna de estas experiencias necesita sustituir automáticamente a la otra.
El conocimiento vivido puede ayudar a formular preguntas.
Las mediciones pueden confirmar, corregir o ampliar las interpretaciones.
Quienes viven un problema pueden participar en la Ciencia que busca comprenderlo.
Esto no elimina los criterios metodológicos.
Amplía las posibilidades de investigación.
Cuando la Ciencia aprende a escuchar los sentimientos
La investigadora Amy Edmondson estudió cómo la seguridad psicológica se relaciona con el aprendizaje en los equipos.
Su trabajo identificó asociaciones entre la posibilidad percibida de asumir riesgos interpersonales y los comportamientos de aprendizaje.
Imagina a una estudiante que percibe un error.
Si teme ser humillada, tal vez permanezca callada.
Si consigue expresar su observación, el grupo podrá verificar el problema.
Pero acoger una pregunta no significa aceptar cualquier conclusión.
Significa permitir que sea examinada.
Una Ciencia que no admite dudas puede volverse eficiente en la repetición y limitada en el descubrimiento.
También necesitamos reconocer que los sentimientos de pertenencia pueden producir conformismo.
Un laboratorio puede ser acogedor y, aun así, resistirse a interpretaciones contrarias a sus convicciones.
Por eso, la confianza y el desacuerdo necesitan coexistir.
¿A quién pertenece un descubrimiento?
Brian Uzzi y sus colaboradores analizaron millones de publicaciones científicas e identificaron relaciones entre el impacto científico y las combinaciones de conocimientos convencionales con elementos poco habituales.
El estudio también examinó la contribución de los equipos a las combinaciones inusuales.
Esto no demuestra que toda investigación colectiva sea superior a la individual.
Pero respalda la importancia de estudiar cómo diferentes conocimientos pueden producir nuevas asociaciones.
Tal vez un descubrimiento comience cuando alguien reconoce una posibilidad.
Quizá continúe cuando otra persona consigue demostrar sus límites.
Y tal vez adquiera un nuevo significado cuando una tercera encuentra una aplicación inesperada.
La autoría científica debe reconocer las contribuciones efectivas.
Pero el conocimiento también depende de instrumentos, instituciones, experiencias anteriores y personas que frecuentemente permanecen invisibles en los resultados publicados.
Reconocer la autoría no exige declarar la propiedad exclusiva de la verdad.
¿Podemos medir un Hacer–Ciencia colectivo?
Imaginemos un experimento con cinco investigadores.
Primero, cada participante analiza individualmente datos científicos ambiguos.
Registramos sus hipótesis, confianza, sentimientos y decisiones.
Después, todos analizan los mismos datos siguiendo un liderazgo fijo.
Finalmente, realizan una investigación cooperativa en la que cualquier participante puede modificar la pregunta, solicitar controles y proponer nuevos experimentos.
Utilizamos EEG, fNIRS, ECG, variabilidad de la frecuencia cardíaca, respiración y registros de comportamiento.
Necesitamos distinguir respuestas semejantes ante los mismos estímulos de modificaciones verdaderamente recíprocas.
La sincronización cerebral no demuestra, por sí sola, un descubrimiento compartido.
Podemos investigar quién modificó determinada hipótesis, qué evidencias fueron utilizadas y cómo cambiaron las decisiones.
Pero necesitamos añadir otra etapa.
Después del encuentro, cada participante vuelve a trabajar individualmente.
¿Será capaz ahora de formular preguntas que antes no imaginaba?
Cuando el Nosotros transforma al UNO
Esta quizá sea nuestra pregunta experimental más importante.
No basta con descubrir si cinco personas consiguen resolver juntas un problema.
Necesitamos investigar si la experiencia compartida modifica el repertorio que cada una se lleva consigo.
Tal vez una investigadora aprenda a considerar variables anteriormente ignoradas.
Otra desarrolle una mayor tolerancia a la incertidumbre.
Una tercera reconozca nuevas posibilidades de colaboración.
También pueden existir resultados negativos: conformismo, dependencia del liderazgo o reducción de la autonomía.
En BrainLatam llamamos Quorum Sensing Humano a la hipótesis de que determinadas condiciones de interacción pueden reorganizar posibilidades individuales y colectivas.
Esto no equivale al mecanismo molecular de comunicación bacteriana.
Tampoco demuestra una conciencia colectiva independiente.
Proponemos investigar si un Nosotros puede ampliar las posibilidades de Ser de cada UNO, incluso después de que el encuentro haya terminado.
Ciencia, Ejecutivo y Estado-Jiwasa
Ahora imagina que los investigadores estudian un problema del propio Bioma.
La Ciencia produce resultados.
Pero ¿quién decide qué hacer con ellos?
En la analogía de BrainLatam, Religión–Legislativo representa la capacidad de imaginar futuros y formular reglas para hacerlos posibles.
Hacer–Ciencia–Ejecutivo representa experimentar acciones en el presente y observar sus consecuencias.
Política–Judicial representa evaluar resultados, conflictos, valores y posibilidades de corrección.
Llamamos Religare a la circulación entre estas capacidades.
En el Estado-Jiwasa, ninguna debería pertenecer exclusivamente a una autoridad.
El Cuerpo-Territorio continúa siendo agente de percepción, investigación y decisión.
Una política pública no debería funcionar únicamente porque creemos en ella. Necesitamos observar sus resultados.
Y permitir que quienes viven sus consecuencias participen en su evaluación.
La Ciencia que continúa después del encuentro
Volvamos al laboratorio.
El gráfico permanece en la pantalla.
La investigadora entusiasmada continúa sintiendo curiosidad.
El colega desconfiado encontró una posible explicación.
La estudiante que antes permanecía en silencio propuso un nuevo experimento.
Ahora todos pueden seguir caminos diferentes.
Tal vez nunca lleguen a la misma interpretación.
Esto no significa necesariamente que hayan fracasado.
Si sus hipótesis son confrontadas con evidencias, podrán construir conocimientos que antes no estaban disponibles.
La maravilla de la Ciencia compartida no consiste en hacer que todos piensen de la misma manera. Consiste en permitir que cada encuentro transforme aquello que somos capaces de preguntar, sentir y hacer.
Quizá el descubrimiento científico no pertenezca a un único cerebro.
Pero cada Cuerpo-Territorio puede participar en él sin dejar de Ser.
Y nuestra pregunta permanece abierta:
¿La investigación colectiva amplía el repertorio de hipótesis, sentimientos y acciones que cada investigador puede desarrollar posteriormente, cuando vuelve a investigar por su cuenta?
Referencias comentadas
De Jaegher, Hanne; Di Paolo, Ezequiel (2007). Participatory sense-making: An enactive approach to social cognition. Phenomenology and the Cognitive Sciences, 6, 485–507.
Desarrolla el concepto de producción participativa de sentido y permite investigar cómo la interacción transforma los significados sin eliminar la autonomía individual.
Fals-Borda, Orlando (1987). The Application of Participatory Action-Research in Latin America. International Sociology, 2(4).
Presenta la tradición latinoamericana de investigación-acción participativa, integrando conocimiento, acción y participación comunitaria en el estudio de las condiciones vividas.
Fals-Borda, Orlando; Rahman, Muhammad Anisur (eds.) (1991). Action and Knowledge: Breaking the Monopoly with Participatory Action Research.
Examina la democratización de la producción del conocimiento mediante experiencias de investigación participativa en diferentes territorios.
Edmondson, Amy (1999). Psychological Safety and Learning Behavior in Work Teams. Administrative Science Quarterly, 44(2), 350–383.
Investiga las relaciones entre seguridad psicológica y aprendizaje en equipos, contribuyendo a comprender las condiciones en las que pueden discutirse dudas y errores.
Uzzi, Brian; Mukherjee, Satyam; Stringer, Michael; Jones, Benjamin (2013). Atypical Combinations and Scientific Impact. Science, 342(6157), 468–472.
Analiza combinaciones convencionales e inusuales de conocimiento científico y sus relaciones con el impacto y la investigación colaborativa.
Woolley, Anita Williams; Chabris, Christopher; Pentland, Alex; Hashmi, Nada; Malone, Thomas (2010). Evidence for a Collective Intelligence Factor in the Performance of Human Groups. Science, 330(6004), 686–688.
Investiga el desempeño de pequeños grupos en diferentes tareas. Sus resultados sobre inteligencia colectiva y factores asociados han motivado nuevas investigaciones y debates.
Daston, Lorraine; Galison, Peter (2007). Objectivity. Zone Books.
Examina históricamente cómo se desarrollaron diferentes ideales de objetividad y juicio científico, ayudando a distinguir evidencias empíricas e interpretaciones.
Maturana, Humberto; Varela, Francisco (1984). El árbol del conocimiento: las bases biológicas del entendimiento humano. Editorial Universitaria.
Contribución chilena fundamental para comprender la cognición, la organización de los sistemas vivos y la historia de interacciones entre organismos y ambientes.
Cionek, Jackson. Religare — Religiosidade Plena em um Estado Democrático, Laico e de Direito.
Fundamenta la analogía original entre las capacidades de imaginar posibilidades, actuar en el presente y evaluar consecuencias, aquí relacionadas con Religión, Ciencia y Política.
BrainLatam (2026). Completude do Movimento.
Desarrolla la hipótesis original de la Completitud del Movimiento, relacionada con percepción, movilización, acción, retroalimentación y reorganización de las posibilidades de Ser.
Nota científica: La investigación participativa, la producción compartida de sentido y determinados aspectos del desempeño colectivo poseen fundamentos empíricos. La analogía Hacer–Ciencia–Ejecutivo, el Quorum Sensing Humano y el Estado-Jiwasa son propuestas originales de BrainLatam. Los estudios citados no demuestran que la sincronización neural produzca una conciencia colectiva ni que la colaboración amplíe necesariamente las capacidades individuales futuras de cada investigador.
BrainLatam | W44/2026 · Conocimiento compartido · Emociones · Ciencia participativa · Quorum Sensing Humano · Estado-Jiwasa
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