Jackson Cionek
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¿Y si el laboratorio pudiera acompañar la vida mientras sucede?

¿Y si el laboratorio pudiera acompañar la vida mientras sucede?

Imagina observar la actividad cerebral de alguien mientras aprende, conversa, camina o toca un instrumento, sin tener que interrumpir continuamente la experiencia para medirla. ¿Y si algunas de las respuestas que buscamos ya estuvieran ocurriendo entre el cerebro, el cuerpo y el ambiente?

Serie especial BrainLatam | VIII Simposio de Neurociencia y Cognición de la UFABC — 2026

LA VIDA NO ESPERA AL EXPERIMENTO

Imagina a una niña atravesando el patio de la escuela.

Reconoce a un compañero, acelera el paso y comienza una conversación.

Un sonido inesperado modifica su atención.

Otra niña se acerca. Comienza un juego.

En pocos segundos ocurrieron movimientos, decisiones y relaciones que quizá nunca se repitan exactamente.

¿Cómo investigar la actividad cerebral durante esa experiencia?

Durante décadas, gran parte de la neurociencia humana ha dependido de tareas cuidadosamente controladas, frecuentemente realizadas con participantes sentados o inmóviles.

Estos métodos han producido descubrimientos fundamentales.

Pero siguen existiendo preguntas sobre lo que ocurre cuando podemos caminar, conversar, elegir y actuar con otras personas.

El VIII Simposio de Neurociencia y Cognición de la Universidad Federal del ABC (UFABC), previsto del 16 al 19 de noviembre de 2026, propone investigar el cerebro en contexto.

Una parte importante de esta investigación ya tiene historia dentro de la propia universidad.

LA UFABC YA LLEVÓ EL FNIRS A LA VIDA COTIDIANA

En 2017, Joana Bisol Balardin, Guilherme Augusto Zimeo Morais, João Ricardo Sato y colaboradores publicaron un estudio sobre neuroimagen funcional en ambientes con mayor libertad de movimiento.

Utilizando espectroscopia funcional del infrarrojo cercano, o fNIRS, demostraron la viabilidad de registrar señales hemodinámicas cerebrales en cuatro situaciones.

Un deportista jugaba tenis de mesa.

Una pianista interpretaba pasajes con diferentes exigencias rítmicas.

Dos violinistas tocaban simultáneamente.

Otro experimento incluía monitorización continua durante actividades cotidianas.

Los experimentos eran demostraciones de viabilidad, con muestras muy pequeñas.

Aun así, mostraron que la investigación cerebral podía acompañar actividades difíciles de reproducir en condiciones convencionales de inmovilidad.

El cerebro investigado continuaba participando en una experiencia en movimiento.

Esto no eliminaba las dificultades metodológicas.

Creaba nuevas posibilidades para investigarlas.

CUANDO DOS VIOLINISTAS TOCAN JUNTOS

Imagina a dos músicos interpretando partes diferentes de una composición.

Cada uno necesita atender a su instrumento, reconocer cambios temporales y ajustar su interpretación.

En una de las demostraciones de 2017, los investigadores registraron simultáneamente señales de fNIRS de ambos violinistas.

Encontraron correlaciones entre señales hemodinámicas de determinadas regiones corticales durante la interpretación.

Este procedimiento forma parte del campo conocido como hyperscanning: el registro simultáneo de la actividad cerebral de diferentes participantes.

Pero la correlación entre señales no significa que los músicos tuvieran pensamientos idénticos.

Tampoco demuestra una conciencia compartida.

Ambos responden a la música, a los movimientos y a las condiciones comunes de la actividad.

Estos factores deben considerarse al interpretar los resultados.

La coordinación colectiva es un fenómeno investigable, pero no puede reducirse a la semejanza entre dos señales cerebrales.

DEL LABORATORIO AL AULA

En 2018, Guilherme Brockington, Joana Balardin, Guilherme Zimeo Morais, Roberto Lent, João Ricardo Sato y colaboradores publicaron otro trabajo fundamental.

Su título presentaba directamente el desafío: From the Laboratory to the Classroom.

Los autores realizaron tres demostraciones que acercaban el fNIRS a situaciones educativas.

En la primera, una profesora y un niño de cuatro años participaron en un juego de conteo.

En la segunda, cuatro estudiantes universitarios fueron monitorizados simultáneamente durante una clase introductoria sobre epigenética.

En la tercera, un estudiante de diez años participó en una clase de astronomía utilizando fNIRS y gafas móviles de seguimiento ocular (eye-tracking).

El objetivo no era demostrar que el aprendizaje pudiera medirse íntegramente mediante la oxigenación cortical.

Era investigar la viabilidad de registrar procesos neurofisiológicos durante situaciones más próximas a las rutinas educativas.

La UFABC ya contribuía a transformar la propia pregunta sobre dónde podía desarrollarse la neurociencia.

¿QUÉ SUCEDE DURANTE UNA CLASE?

En la demostración con cuatro universitarios, los investigadores siguieron las señales hemodinámicas durante aproximadamente media hora de clase, dividida en bloques.

La correlación entre las señales de los estudiantes fue estadísticamente significativa en el primer bloque y disminuyó en los siguientes.

Los autores discutieron posibles relaciones con la atención y la participación en la actividad.

Pero aquel resultado no permite afirmar que los estudiantes aprendieron más al comienzo.

La correlación también puede depender de estímulos compartidos y otras variables.

El estudio fue una prueba de concepto, no una evaluación integral de la eficacia pedagógica.

Aun así, abrió preguntas relevantes.

¿Cómo siguen diferentes estudiantes una explicación?

¿Qué sucede cuando alguien pregunta, discrepa o modifica su estrategia?

¿Y cuánto de lo que medimos depende también de las condiciones en las que ocurre la clase?

EL FNIRS Y EL EEG OBSERVAN DIMENSIONES DIFERENTES

El fNIRS utiliza luz cercana al infrarrojo para estimar variaciones de hemoglobina oxigenada y desoxigenada en regiones corticales accesibles a la medición.

No registra directamente impulsos eléctricos neuronales.

El EEG, por su parte, registra diferencias de potencial eléctrico en el cuero cabelludo relacionadas con la actividad de poblaciones neuronales.

Ambas técnicas proporcionan información complementaria.

Los equipos portátiles amplían las posibilidades de investigar movimiento e interacción.

Pero también introducen desafíos.

Los movimientos pueden alterar el contacto de los sensores.

La actividad muscular puede contaminar las señales eléctricas.

Los cambios en la circulación superficial pueden interferir en los registros ópticos.

Por eso, acercar la neuroimagen a la vida cotidiana exige métodos adecuados de control y análisis.

Una mayor libertad de movimiento debe acompañarse de una mayor atención a las condiciones de medición.

EL CORAZÓN Y LA RESPIRACIÓN TAMBIÉN PARTICIPAN

Volvamos al patio de la escuela.

La niña corre.

Su corazón se acelera.

La respiración responde a las exigencias del movimiento.

Después se sienta y comienza una conversación.

Su organismo continúa ajustando sus condiciones fisiológicas.

La alostasis ofrece una perspectiva para investigar estos ajustes ante demandas presentes y anticipadas.

Investigadores latinoamericanos como Joaquín Migeot y Agustín Ibáñez han relacionado los procesos alostáticos con trayectorias del desarrollo y condiciones sociales.

Combinar EEG, fNIRS, ECG y respiración puede ampliar la observación de estas relaciones.

Pero una frecuencia cardíaca elevada no demuestra, por sí sola, miedo.

Y la sincronización fisiológica no demuestra pertenencia consciente.

Las señales deben interpretarse considerando el movimiento, la tarea y la experiencia de cada participante.

EL LABORATORIO TAMBIÉN ES UN AMBIENTE

Imagina a dos voluntarios entrando en el mismo laboratorio.

Uno conoce los equipos y siente curiosidad.

El otro ha realizado un viaje agotador y encuentra procedimientos desconocidos.

Ambos reciben instrucciones idénticas.

Pero sus condiciones corporales pueden ser diferentes.

En BrainLatam proponemos comprender a cada participante como Cuerpo-Territorio (Corpo-Território): una unidad indivisible de existencia, sensibilidad y participación en el mundo.

Metafóricamente, podemos considerar el laboratorio como un Bioma artificial, constituido por relaciones materiales, sensoriales, tecnológicas y sociales.

No se trata de sustituir la definición ecológica de bioma.

Tampoco significa que todos los laboratorios produzcan estrés.

La estandarización experimental sigue siendo indispensable.

Pero permanece una pregunta:

¿Un protocolo puede ser idéntico para todos mientras la experiencia de participar en él es diferente para cada persona?

LA NEUROARQUITECTURA TAMBIÉN ENTRA EN EL EXPERIMENTO

Imagina una actividad colaborativa realizada en dos aulas.

Una tiene mucho ruido y mobiliario fijo.

La otra ofrece condiciones acústicas diferentes y mesas que pueden reorganizarse.

¿Cómo participan estas características en la comunicación, el movimiento y el aprendizaje?

No podemos suponer que una configuración favorezca a todos los participantes.

Cada Cuerpo-Territorio presenta necesidades y experiencias propias.

La neuroarquitectura permite investigar cómo los espacios construidos ofrecen posibilidades de acción o imponen barreras.

Esto incluye iluminación, ventilación, accesibilidad, circulación e incluso instalaciones sanitarias funcionales.

El ambiente no determina por sí solo el desempeño.

Pero participa en las condiciones en las que las capacidades pueden expresarse.

Una experiencia nunca ocurre en un espacio vacío de relaciones.

CUANDO LA TECNOLOGÍA MODIFICA LA EXPERIENCIA

Instalar sensores también puede modificar el comportamiento de los participantes.

Quizá una niña sienta curiosidad.

Otra puede moverse con mayor cautela.

Un adulto puede preocuparse por su desempeño.

Por lo tanto, acompañar la vida sin interrumpirla constituye una finalidad metodológica, no una promesa absoluta.

Necesitamos investigar la familiarización, la comodidad y los posibles efectos de los equipos.

También es necesario distinguir los cambios fisiológicos de los artefactos en las señales.

Los videos y las observaciones pueden contribuir a contextualizar los registros, respetando el consentimiento, la privacidad y la protección de datos.

Registrar más variables no garantiza comprender mejor lo sucedido.

Cada instrumento debe responder a una pregunta claramente formulada.

UNA TECNOLOGÍA PARA INVESTIGAR LAS RELACIONES

En octubre de 2026, Paulo Barraza e Igor Parra propusieron comprender la enseñanza como coordinaciones recurrentes que conservan y transforman prácticas culturales.

Esta perspectiva dialoga con las experiencias educativas investigadas por la UFABC.

Podemos registrar a diferentes participantes mientras aprenden juntos.

Pero también necesitamos observar gestos, lenguaje, desacuerdos y oportunidades de participación.

En BrainLatam utilizamos Jiwasa para proponer una agencia compartida que preserve la singularidad de cada participante.

La sincronización cerebral no mide directamente esa agencia.

Sin embargo, podemos desarrollar protocolos que investiguen relaciones entre coordinación fisiológica, comportamiento y capacidad de transformar estrategias colectivas.

La neurotecnología ofrece instrumentos para formular estas preguntas.

Las respuestas dependen de experimentos cuidadosamente diseñados.

¿QUÉ NUEVAS PREGUNTAS PODEMOS FORMULAR?

BrainLatam acerca a los investigadores tecnologías de Artinis & NIRx, para fNIRS, y de Brain Products, para EEG.

Las diferentes configuraciones permiten investigar individuos y colectivos según las necesidades científicas.

Pero los equipos siguen siendo instrumentos.

La contribución de la UFABC, documentada desde 2017, demuestra que ampliar los contextos de investigación también es una realización de la ciencia brasileña.

Ahora podemos preguntar cómo integrar mejor cerebro, circulación, respiración, movimiento, arquitectura y relaciones.

No para sustituir el laboratorio controlado.

Sino para comparar sus descubrimientos con lo que ocurre en otros ambientes.

¿Y SI EL PRÓXIMO DESCUBRIMIENTO YA ESTUVIERA OCURRIENDO?

Regresa a la niña en el patio.

Continúa conversando.

Un compañero se acerca.

Una pregunta transforma el juego.

Quizá ningún investigador haya previsto aquel acontecimiento.

Las neurotecnologías móviles permiten acercar nuestras mediciones a estas experiencias.

Pero la vida continúa produciendo más relaciones de las que cualquier instrumento puede registrar.

La ciencia puede preservar sus métodos y ampliar sus preguntas.

Si el cerebro nunca ha estado solo, ¿qué podremos descubrir cuando consigamos acompañar también a los Cuerpos-Territorios, los ambientes y los encuentros mientras la vida sucede?

Jiwasa: la posibilidad de Ser muchos sin que cada uno tenga que dejar de Ser.


Sobre esta serie

Este artículo forma parte de la serie especial de BrainLatam, patrocinadora del VIII Simposio de Neurociencia y Cognición de la Universidad Federal del ABC (UFABC), previsto del 16 al 19 de noviembre de 2026, en São Bernardo do Campo, Brasil.

Reconocemos especialmente las contribuciones científicas de João Ricardo Sato, Guilherme Brockington, Guilherme Augusto Zimeo Morais y sus colaboradores a la investigación con fNIRS en situaciones naturalistas y educativas.

El artículo también dialoga con los temas anunciados por André Fujita y Leonardo Santana Novaes, relacionando cerebro, cuerpo, comportamiento y tecnologías multimodales.

Las interpretaciones conceptuales de BrainLatam no representan necesariamente las posiciones de estos investigadores ni de los organizadores.

Sitio oficial del evento: https://www.even3.com.br/viii-simposio-em-neurociencia-e-cognicao-da-universidade-federal-do-abc-761401/

Referencias — Una segunda lectura del artículo

1. Investigadores vinculados a la UFABC ya han demostrado la viabilidad de registrar señales cerebrales durante actividades deportivas, musicales y cotidianas.

Balardin, J. B.; Zimeo Morais, G. A.; Furucho, R. A.; Trambaiolli, L.; Vanzella, P.; Biazoli Jr., C.; Sato, J. R. (2017). Imaging Brain Function with Functional Near-Infrared Spectroscopy in Unconstrained Environments. Frontiers in Human Neuroscience, 11, 258.

El estudio presenta demostraciones con tenis de mesa, piano, dúo de violines y monitorización continua, utilizando fNIRS en situaciones con mayor libertad de movimiento.

https://doi.org/10.3389/fnhum.2017.00258

2. La neuroimagen puede acompañar las interacciones profesor–estudiante y las actividades de clase sin reducir el aprendizaje a una medida cerebral.

Brockington, G.; Balardin, J. B.; Zimeo Morais, G. A.; Malheiros, A.; Lent, R.; Moura, L. M.; Sato, J. R. (2018). From the Laboratory to the Classroom: The Potential of Functional Near-Infrared Spectroscopy in Educational Neuroscience. Frontiers in Psychology, 9, 1840.

El trabajo reúne tres pruebas de concepto: una interacción educativa, la monitorización simultánea de universitarios durante una clase y fNIRS combinado con seguimiento ocular en un estudiante.

https://doi.org/10.3389/fpsyg.2018.01840

3. Los registros cerebrales durante actividades reales amplían las posibilidades científicas, pero introducen desafíos metodológicos e interpretativos.

Stangl, M.; Maoz, S. L.; Suthana, N. (2023). Mobile cognition: imaging the human brain in the 'real world'. Nature Reviews Neuroscience, 24, 347–362.

La revisión analiza métodos móviles de neuroimagen y los desafíos de investigar procesos cognitivos durante comportamientos cotidianos.

https://doi.org/10.1038/s41583-023-00692-y

4. El fNIRS móvil permite investigar respuestas hemodinámicas durante tareas naturalistas, considerando los límites de profundidad, cobertura y calidad de las señales.

Soekadar, S. R.; Scholkmann, F.; Yücel, M. A.; Pinti, P.; Noah, J. A.; von Lühmann, A. (2025). Editorial: Advances in mobile optical brain activity monitoring. Frontiers in Neuroergonomics, 6, 1568619.

El editorial presenta avances tecnológicos y perspectivas para aplicaciones de neuroimagen óptica durante actividades con movimiento.

https://doi.org/10.3389/fnrgo.2025.1568619

5. La alostasis permite investigar cómo diferentes organismos ajustan sus condiciones fisiológicas ante demandas ambientales y sociales.

Migeot, J.; Panesso, C.; Duran-Aniotz, C. et al. (2024). Allostasis, health, and development in Latin America. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 162, 105697.

La revisión latinoamericana relaciona adaptación fisiológica, condiciones sociales y trayectorias del desarrollo.

https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2024.105697

6. El aprendizaje colectivo puede investigarse como un proceso de conservación y transformación de coordinaciones entre personas.

Barraza, P.; Parra, I. (2026). The evolution of shared worlds: teaching and the origins of cumulative culture. Frontiers in Education, 11.

El artículo teórico propone comprender la enseñanza como una organización especializada de prácticas relacionales que atraviesan generaciones.

https://doi.org/10.3389/feduc.2026.1977228

7. La cooperación puede involucrar coordinaciones neuronales mensurables, sin demostrar experiencias idénticas ni conciencia colectiva.

Leiva-Cisterna, I.; Barraza, P.; Rodríguez, E.; Dumas, G. (2025). Sensory multi-brain stimulation enhances dyadic cooperative behavior. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 20(1), nsaf104.

El estudio investiga las relaciones entre estimulación sensorial rítmica, acoplamiento intercerebral y comportamiento cooperativo en condiciones experimentales específicas.

https://doi.org/10.1093/scan/nsaf104

8. El espacio construido participa en las posibilidades de acción, movimiento e interacción entre diferentes Cuerpos-Territorios.

Cionek, J. (2026). O espaço também participa do Nós — quando a arquitetura permite Ser [El espacio también participa del Nosotros: cuando la arquitectura permite Ser]. BrainLatam.

El ensayo desarrolla una perspectiva original sobre neuroarquitectura relacional, accesibilidad, ambientes y participación colectiva.

https://brainlatam.com/blog/o-espaco-tambem-participa-do-nos-quando-a-arquitetura-permite-ser-8778

9. La combinación de registros neuronales, corporales y conductuales requiere considerar las particularidades de cada ambiente experimental.

Reviewing digital collaborative interactions with multimodal hyperscanning through an ever-growing database. (2026). Frontiers in Neuroergonomics.

La revisión examina estudios de colaboración con hyperscanning e identifica oportunidades para mejorar la integración de técnicas y diseños experimentales.

https://doi.org/10.3389/fnrgo.2026.1756956

10. El estudio del cerebro en contexto puede ampliar sus preguntas mediante el diálogo entre diferentes técnicas, organismos y ambientes.

UFABC (2026). VIII Simposio de Neurociencia y Cognición — El cerebro en contexto: desafíos contemporáneos de la neurociencia interdisciplinaria.

El evento ofrece oportunidades para conectar neurociencia, comportamiento, cuerpo, ambiente y tecnologías de investigación.

https://www.even3.com.br/viii-simposio-em-neurociencia-e-cognicao-da-universidade-federal-do-abc-761401/

Nota científica y conceptual: Cuerpo-Territorio, Conciencia 5D, Jiwasa y la interpretación del laboratorio como Bioma artificial son formulaciones originales o extensiones conceptuales desarrolladas por BrainLatam. EEG, fNIRS y los registros autonómicos miden dimensiones diferentes de la actividad cerebral y corporal. Ninguna de estas técnicas demuestra directamente conciencia compartida, pertenencia o autonomía colectiva. Los estudios de 2017 y 2018 constituyen demostraciones de viabilidad y no establecen conclusiones universales sobre aprendizaje, desempeño o comportamiento.

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Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States