Jackson Cionek
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IA Personalísima - la interfaz del Cuerpo-Territorio con el mundo digital

IA Personalísima - la interfaz del Cuerpo-Territorio con el mundo digital

¿Cuánto tiempo de una vida todavía necesitamos gastar para demostrar quiénes somos?

Imaginemos a una persona frente a una computadora.

Necesita realizar una inscripción.

Nombre. Documento de identidad. Fecha de nacimiento. Dirección. Teléfono. Correo electrónico. Documento. Comprobante. Contraseña. Código de confirmación.

Algunos días después, otro servicio solicita casi la misma información.

Después otro.

Y otro.

A lo largo de la vida, repetimos cientos de pequeñas tareas para demostrar nuevamente quiénes somos, informar aquello que ya informamos o acceder a derechos y servicios que muchas veces el propio Estado ya conoce.

Llamamos a esto burocracia.

Pero existe otra manera de mirar el problema:

es tiempo de vida.

Tiempo metabólico de un Cuerpo-Territorio utilizado para aprender continuamente cómo conversar con formularios, sistemas e instituciones.

¿Y si invertimos esta relación?

¿Por qué el Cuerpo-Territorio necesita aprender continuamente las interfaces del mundo digital?

Tal vez sean las interfaces las que deban aprender a conversar con él.

Aquí comienza nuestra hipótesis de IA Personalísima.

No solamente un asistente personal

Cuando hablamos de IA Personalísima, no estamos proponiendo simplemente un chatbot público que conozca mejor al ciudadano.

La propuesta es más amplia.

La IA Personalísima sería una interfaz tecnológica pública configurada de manera singular para cada Cuerpo-Territorio, mediando su relación con sus datos, con el Estado, sus instituciones y, cuando esté autorizado y sea jurídicamente posible, con el mundo digital.

Hoy pensamos:

Persona → sitio web → formulario → registro → documento → servicio.

Nuestra hipótesis modifica esta lógica:

Cuerpo-Territorio ⇄ IA Personalísima ⇄ mundo digital.

Los sitios pueden cambiar.

Los sistemas pueden ser sustituidos.

Los formularios pueden incorporar nuevos campos.

Los organismos pueden modificar sus procedimientos.

El Cuerpo-Territorio no debería necesitar reaprender toda la burocracia con cada cambio.

La IA aprende la interfaz.

Si el Estado ya lo sabe, ¿por qué volver a preguntar?

Esta pregunta no comienza desde cero.

La transformación digital del Estado brasileño ya avanza en identidad digital, interoperabilidad e integración de servicios. La Estrategia Nacional de Gobierno Digital incluye entre sus objetivos una identidad única del ciudadano, el intercambio seguro de información y la reducción de exigencias documentales redundantes.

Nuestra hipótesis da un paso adicional:

¿y si, además de integrar los sistemas entre sí, creáramos una interfaz persistente del propio Cuerpo-Territorio con esas infraestructuras?

No sería necesario volver a escribir una dirección legítimamente disponible y autorizada para aquella finalidad.

No sería necesario descubrir por cuenta propia qué documento exige determinado servicio si la propia interfaz pudiera verificar su existencia.

Tampoco sería necesario buscar continuamente plazos, inscripciones y procedimientos que la IA pudiera identificar.

La burocracia no desaparecería porque las reglas dejarían de existir.

Disminuiría porque el trabajo repetitivo de navegar por esas reglas dejaría de ser transferido al ciudadano.

Devolver tiempo puede ser una métrica de tecnología pública

Normalmente evaluamos las tecnologías por velocidad, precisión, disponibilidad, productividad o ahorro económico.

Una IA Personalísima quizá requiera otra métrica:

¿cuánto tiempo de vida fue devuelto al Cuerpo-Territorio?

Si una persona gastaría tres horas reuniendo documentos, completando campos y finalizando una inscripción, y su IA consigue realizar el trabajo administrativo autorizado en pocos minutos, no hemos ahorrado solamente tres horas de burocracia.

Hemos devuelto tres horas de Ser.

Tiempo para trabajar.

Dormir.

Estudiar.

Conversar.

Caminar.

Jugar con los hijos.

O simplemente no hacer nada.

Aquello que llamamos eficiencia pública podría adquirir una nueva unidad:

tiempo burocrático que dejó de ser retirado de una vida.

Tal vez esta sea una de las métricas más humanas que podríamos crear para una tecnología estatal.

Una interfaz para derechos y deberes

La misma arquitectura puede aplicarse a las obligaciones.

Pensemos en el impuesto sobre la renta.

El ciudadano necesita acompañar plazos, reunir información, comprender categorías y, con frecuencia, buscar a alguien que traduzca el lenguaje tributario.

En la hipótesis Personalísima, parte de ese trabajo podría ser realizado por la interfaz, siempre que existan autorización, fundamento jurídico, trazabilidad y posibilidad de revisión.

Lo mismo podría aplicarse a inscripciones, documentos, beneficios, certificados y otras interacciones digitales.

La IA podría decir:

“Existe una obligación que vence en esta fecha.”

“Estas informaciones ya están disponibles.”

“Falta este dato.”

“¿Puedo preparar el procedimiento para que lo revises?”

La IA no necesita decidir quién será el Cuerpo-Territorio.

Puede eliminar trabajo mecánico para que exista más tiempo y espacio cuando realmente haya algo que decidir.

Automatizar no significa retirar la voluntad

Esto exige una separación fundamental.

No todo debe automatizarse de la misma manera.

Podemos imaginar tres niveles.

Automatizar: tareas repetitivas, previamente autorizadas, reversibles y sin una elección sustantiva.

Preparar y solicitar confirmación: cuando existe una consecuencia relevante, declaración o decisión.

Preservar la decisión del Cuerpo-Territorio: cuando están involucrados la voluntad, los derechos personalísimos o elecciones que no deberían inferirse silenciosamente.

Una IA Personalísima no debería concluir:

“Te conozco, por lo tanto puedo decidir por ti.”

Su lógica debería ser:

“Conozco este proceso lo suficiente como para evitar que pierdas tiempo allí donde tu participación no agrega un acto de voluntad.”

Eliminar burocracia no puede significar eliminar autonomía.

¿Y quién no tiene un teléfono celular?

Existe otra consecuencia fundamental.

Si esta arquitectura es realmente pública, el Cuerpo-Territorio no puede confundirse con el dispositivo que lleva consigo.

Una persona puede perder su teléfono.

Puede no tener computadora.

Puede olvidar una contraseña.

Puede vivir en una región con conectividad limitada.

Puede poseer diferentes capacidades físicas, cognitivas o lingüísticas.

Nada de esto debería suspender su existencia frente al Estado.

La hipótesis BrainLatam es simple:

la identidad digital debe acompañar al Cuerpo-Territorio; no aprisionarlo dentro de un dispositivo.

Esto exigirá investigación sobre autenticación, criptografía, seguridad, accesibilidad, consentimiento y recuperación del acceso.

La IA Personalísima no sería “la aplicación del ciudadano”.

La aplicación sería solamente una de las posibles puertas para llegar hasta ella.

América Latina ya está construyendo partes de esta infraestructura

No estamos imaginando un futuro completamente separado del presente.

América Latina avanza en la construcción de lo que se denomina Infraestructura Pública Digital: componentes compartidos para identidad, pagos, servicios e intercambio de datos.

El Índice de Gobierno Digital de la OCDE/BID muestra avances regionales hacia la idea de Government as a Platform, mientras que la CEPAL destaca el potencial de la transformación digital y de la IA para enfrentar desafíos estructurales de América Latina, al mismo tiempo que enfatiza inclusión, gobernanza y desarrollo institucional.

Nuestra pregunta comienza en este punto:

¿y si “centrado en la persona” significara algo más que construir un sitio público más sencillo?

¿Y si significara crear una infraestructura organizada a partir de la continuidad del Cuerpo-Territorio, mientras los sistemas y las instituciones cambian a su alrededor?

Del gobierno como plataforma al Cuerpo-Territorio como referencia

Hoy una persona atraviesa diferentes sistemas.

Salud.

Educación.

Impuestos.

Documentos.

Justicia.

Asistencia.

Pagos.

Cada sistema observa una parte.

Nuestra hipótesis no exige necesariamente construir un enorme banco central que contenga todo sobre todos.

Tal vez el camino pueda ser precisamente otro.

La IA Personalísima funcionaría como una capa de mediación, con permisos, trazabilidad y diferentes niveles de protección.

La arquitectura tendría que responder continuamente:

¿quién puede acceder?

¿para qué finalidad?

¿qué información es necesaria?

¿quién autorizó?

¿por cuánto tiempo?

¿cómo se puede impugnar?

¿cómo se puede revocar el acceso?

Cuanto mayor sea la capacidad de esta IA, mayor deberá ser la capacidad del Cuerpo-Territorio para comprender y limitar aquello que hace.

La máxima capacidad tecnológica del Estado configurada en lo singular

Llegamos entonces a una formulación central de esta W41/2026.

La IA Personalísima podría representar la máxima capacidad tecnológica del Estado configurada de manera singular para cada Cuerpo-Territorio.

Esto no significa una IA controlando a cada persona.

Parte de la premisa contraria:

el Cuerpo-Territorio ya es una parte indivisible del Estado.

La tecnología pública debería ser capaz de reconocerlo de esta manera.

El ciudadano no debería necesitar convertirse en especialista en burocracia para ejercer su ciudadanía.

No debería necesitar comprender la arquitectura interna del Estado para acceder a un derecho.

Así como no necesitamos conocer los protocolos de internet para enviar un mensaje, quizá tampoco deberíamos necesitar conocer decenas de procedimientos administrativos simplemente para existir en el mundo digital.

La tecnología aprende la burocracia.

El Cuerpo-Territorio conserva el derecho de Ser.

Hipótesis BrainLatam: devolver tiempo al Ser

Llegamos entonces a la sexta hipótesis de esta serie:

una IA Personalísima de interés público debería ser evaluada también por la cantidad de tiempo burocrático que consigue retirar de la relación entre Cuerpo-Territorio y mundo digital sin retirar autonomía, derechos o capacidad de impugnación.

La tecnología no existe solamente para hacernos producir más.

Puede existir para devolver tiempo.

Tiempo para percibir.

Tiempo para cambiar.

Tiempo para participar.

Tiempo para pertenecer.

Tiempo simplemente para Ser.

Pero inmediatamente aparece un problema.

Para realizar tantas funciones, esta IA necesitará conocer información sobre nosotros.

Necesitará relacionar registros, aprender contextos y producir inferencias.

Entonces la siguiente pregunta se vuelve inevitable:

si la IA Personalísima será mi interfaz con el mundo digital, ¿quién controla aquello que ella cree saber sobre mí?

Desde aquí avanzamos hacia el próximo ensayo:

IA Personalísima — del dato minado al dato restituido.

Porque antes de permitir que una inteligencia interactúe con el mundo digital en nuestro nombre, aquello que aprende sobre nosotros debe poder volver a nosotros.


Referencias comentadas — América Latina, posteriores a 2021

CEPAL. Superar las trampas del desarrollo de América Latina y el Caribe en la era digital: el potencial transformador de las tecnologías digitales y la inteligencia artificial. Santiago, 2024.
La CEPAL analiza cómo la transformación digital y la IA pueden contribuir a enfrentar desafíos estructurales de América Latina, destacando simultáneamente inclusión, capacidades institucionales y una transformación digital centrada en las personas. Constituye una referencia regional para pensar la IA Personalísima como posible infraestructura pública y no solamente como producto comercial.

OCDE/BID. 2023 OECD/IDB Digital Government Index of Latin America and the Caribbean. 2024.
El informe compara el desarrollo del gobierno digital en América Latina y el Caribe y examina dimensiones como Government as a Platform, identidad digital e infraestructuras compartidas. Ayuda a situar nuestra hipótesis dentro de una transformación que ya está ocurriendo en la región, sin confundir las infraestructuras actuales con la IA Personalísima propuesta en este ensayo.

CEPAL. Digital Technologies for a New Future. Santiago, edición actualizada, 2022.
Analiza la transformación digital latinoamericana, la inclusión, la conectividad y la digitalización de servicios e instituciones. Es especialmente relevante para recordar que la digitalización solamente puede considerarse progreso público cuando reduce, en lugar de ampliar, las desigualdades de acceso.

BRASIL. Estratégia Nacional de Governo Digital 2024–2027. Ministério da Gestão e da Inovação em Serviços Públicos.
Establece objetivos relacionados con identidad digital, interoperabilidad, integración de servicios, intercambio seguro de información y reducción de exigencias documentales redundantes. Representa una infraestructura concreta desde la cual podemos formular preguntas más amplias sobre una interfaz persistente centrada en el Cuerpo-Territorio.

BRASIL. Estratégia Federal de Governo Digital 2024–2027. Ministério da Gestão e da Inovação em Serviços Públicos, 2024.
Incluye directrices para servicios digitales, personalización y utilización responsable de tecnologías emergentes en el sector público. La IA Personalísima descrita aquí no corresponde a una política pública actualmente existente: es una Hipótesis BrainLatam para investigar científicamente hasta dónde podría desarrollarse una infraestructura pública centrada en el Cuerpo-Territorio.


W41/2026 — CEPID: De la IA Personalísima al Futuro Colectivo

Hipótesis BrainLatam: quizás el mayor avance de la tecnología pública no consista en conseguir que el ciudadano haga cada vez más cosas digitalmente, sino en permitir que necesite hacer cada vez menos burocracia para continuar ejerciendo plenamente su ciudadanía.

La máquina aprende las interfaces para que el Cuerpo-Territorio no tenga que gastar su vida aprendiendo continuamente a conversar con máquinas.





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Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States